El atributo principal de la vacuna rusa

La inmunización a corto o a plazo más largo, es lo que plantea la divisoria de aguas en los diversos desarrollos de vacunas contra el coronavirus. En esta virtud está basado el proyecto ruso, conocido como Sputnik V. Tal como se plantea en la reseña que ofrecemos en las próximas líneas.
Hace 5 años ASUNTOS DE FONDO

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La fortaleza de la vacuna rusa, reconocida a nivel mundial como la Sputnik, está dada por la durabilidad que permite a los inoculados preservarse del contagio de coronavirus. Así lo divulgó este martes el director del Centro Gamaleya, Alexander Guinstburg, en una entrevista con la plataforma de noticias Russia Today.

El titular del establecimiento científico que creó esta vacuna resaltó que el principal reaseguro está dado por la inmunidad celular que produce la Sputnik V en los pacientes inoculados. Lo cual, a su vez, reduce durante un buen tiempo la posibilidad de contraer COVID-19 y explica que este proyecto científico esté desarrollado en dos pasos. 

En este reportaje Guintsburg relató que la inmunidad celular es incentivada luego de dos inyecciones que contienen dos adenovirus distintos (Gamaleya usa el adenovirus humano del tipo 26 en la primera y el del tipo 5 en la segunda). En comparación, los antídotos que utilizan solamente un tipo de adenovirus (entre ellos, los desarrollados por CanSino y los de Johnson & Johnson) no provocan la respuesta a nivel celular, por lo que su efecto tendrá la misma duración que los anticuerpos, es decir unos cuantos meses.

El científico aseguró que la vía más rápida y eficiente de averiguar si una persona tiene inmunidad celular es vacunarse una segunda vez. De tal manera que si los anticuerpos se activan dos o tres días después, será señal que hay una respuesta inmune a nivel celular. En cambio, si los anticuerpos comienzan a actuar entre el día 14 y el 21, esto equivaldrá a dar por entendido que no se generó la mencionada respuesta celular, mientras que sí funcionó fue la inmunidad humoral producida por esta segunda inoculación.

El mismo Guintsburg, tras aplicarse la Sputnik V en marzo de este año, al día de hoy mantiene el nivel elevado en sus anticuerpos respecto al coronavirus. El propio investigador lo comprobó, luego de haber entrado en contacto con la COVID-19 con este propósito de contrastación. “No habría ninguna razón científica, económica, ni política tampoco para rechazar la Sputnik V”, concluyó este martes el director de Gamaleya. Y tal parece que es así, ya que AstraZeneca (laboratorio que en nuestro país desarrolla la denominada "Vacuna de Oxford") rubricó este lunes un contrato de colaboración con el centro de investigación ruso, con el fin de intercambiar conocimientos sobre ambas vacunas. 

NdR, 22 de diciembre de 2020.