Definición en manos de media docena de voluntades

Los próximos diez días serán decisivos en la Cámara alta, a los efectos de preanunciar el panorama del proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo. Los especialistas en este segmento parlamentario afirman que el voto de 6 senadores será la clave. Algunos repartidos en el oficialismo y otros en la oposición.
Hace 5 años F5 EN LA PUJA

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La negociación en pasillos por la voluntad de 6 senadores, repartidos en varios bloques políticos, es la llave que abrirá el panorama para la votación del próximo 29 de diciembre en Cámara alta. Para ese día ya fueron citados los integrantes del cuerpo en torno al debate por el proyecto de Interrupción Voluntaria del Embarazo, el cual ya tuvo media sanción en Diputados.

La luz verde se encendió este jueves con la firma del senador Edgardo Kueider, uno de los que mantenía en reserva su postura, lo que posibilitó que la iniciativa saliera de la Comisión de Asuntos Penales y Justicia y ello fuera con el dictamen. De los representantes por Salta, sólo Nora Giménez confirmó su voto a favor, mientras se mantiene la incertidumbre sobre cómo votarán Sergio Leavy (Frente de Todos) y Juan Carlos Romero (Peronismo Federal).

En el plenario realizado este jueves, la presidenta de la Banca de la Mujer, Norma Durango, destacó “el debate serio, responsable y respetuoso” que se dio en el Senado pese “a las diferencias” entre celestes y verdes. En este contexto en que interactuaron diversas comisiones –Banca de la Mujer, Salud y Justicia y Asuntos Penales- se registraron diferentes argumentos expuestos por disertantes de la sociedad civil, quienes luego aceptaron consultas puntuales e intercambio de opiniones. 

Uno de los que disertó este jueves fue el ex ministro de Justicia Rodolfo Barra, quien consideró que la norma se contrapone con los tratados a los que Argentina adhirió como la Convención de los Derechos del Niño y explicó que antes de debatir la cuestión jurídica del aborto habría que "estar seguros de si es niño o niña" el embrión en gestación.

Con ello, Barra marcó un contraste en relación a los dichos del ministro de Salud Ginés González García en cuanto a que la consideración de un niño al embrión en el primer trimestre “estaríamos en presencia de un genocidio” y opinó que “técnicamente no es un genocidio pero si una terrible acción de mortandad serial”.

Dorothy Estrada Tanck,  profesora de Derecho Internacional Público, estimó que este proyecto “favorece los derechos de libertad y autonomía reproductiva” de la mujer y aseguró que “el acceso seguro y de forma legal es conforme a la propia convención de los derechos de los niños y niñas”. Además, que “el no acceso es violatorio al derecho de igualdad y no discriminación”.

Pila Vazquez Calva, abogada penalista de México, sostuvo que “si se busca preservar la salud mental de la mujer el aborto no es el camino correcto”, señaló que la clave para por mejorar la atención médica y advirtió que “el aborto no es solución a la pobreza” sino que “es el fracaso del Estado”.

El médico obstetra, Mario Sebastiani, fundamentó que la decisión de los senadores pasa por definir “si la mujer va a la clandestinidad o si va a la salud pública y a la dignidad”, aseguró que “a quien le ha ido peor es a aquella (mujer) que trató de tener un aborto, no lo logró y tuvo embarazo forzoso” e indicó que el aborto “es 14 veces menos peligroso que un embarazo”.

A su turno, el vicepresidente del Instituto Laico de Estudios Contemporáneos, Lisandro Gómez, resaltó que “los abortos suceden todo el tiempo” ya sea de forma “clandestina” en condiciones precarias o como “privilegio para quienes pueden acceder a intervenciones privadas en condiciones salubres”.

En tanto, la abogada penalista Ana Correa resumió que “la clandestinidad mata”, enumeró casos de mujeres muertas pro abortos clandestinos y dijo que el Senado “faltó a la verdad en 2018 cuando dijo que no había mujeres presas por abortos”.

En cambio, el doctor en derecho Fernando Toller se declaró a favor de “la  despenalización” pero no de la legalización, al tiempo que señaló que el proyecto “es muy extremo y extralimitado”. En particular, llamó la atención sobre que “llega a obligar al objetor a realizar el aborto. No sé qué tipo de objeción de conciencia podría ser esa”.

NdR, 18 de diciembre de 2020.