#Solís
#RosarioDeLaFrontera #Denuncias #2°Parte
La cuestión
podría titularse “Ontología del pedigüeño que no se sabía como tal”, si analizamos
la seguidilla de testimonios que indican sobre beneficios sociales que habría
pagado la Intendencia, pero que sus destinatarios juran que jamás iniciaron
dicho trámite. “Nunca, nunca, pero nunca, pedí nada en la Municipalidad”,
ratificó este fin de semana el joven Ricardo Moyano.
El testimonio del
muchacho del sur provincial surgió de la urgencia por develar la extraña
aparición de su nombre -y número de DNI- en los registros municipales de Rosario de la Frontera en la planilla de supuestos beneficiarios de ayuda social, los que paradójicamente jamás pidieron
lo que tampoco se les dio, pero que igual figuran como que sí. Contra lo que
canta la documentación oficial de la gestión Gustavo Solís, el muchacho porfió
que “bajo ningún concepto fui a pedir nada, nunca me dieron nada”, especificó
en referencia al subsidio que desde hace un par de años cada mes sale
puntualmente a su nombre y número de Documento Nacional de Identidad.
Sin pistas
sobre este homólogo y sosías en cuanto al sistema de identificación estipulado
por el Registro Civil, Moyano expresó su sorpresa porque “supuestamente hace
como dos años que estoy cobrando estos $ 2.000, teóricamente, y en 10 meses son
$ 21.000”. Incluso, el joven fue un poco más allá y lejos de lamentar por ese
monto que le atribuyen haber percibido –pero nunca hecho efectivo- conjeturó que en 10 casos como el que lo tiene a él como
damnificado serían “$ 210.000, pero ¿Si son más, si son 100?”. Una respuesta
pendiente para el centenar de Ricardos Moyanos a los que habría beneficiado la
gestión Solís, sin que los mismos se hubiesen enterado.
NdR, 14 de diciembre
de 2020.