#Poder
#Ejercicio #Momento #Lineamientos
F.P.
Es una señal
polisémica y multidireccional cada indicación dada a quien lo ejerce, eso que el poder requiere una acción fuertemente
motivada para ponerse en “on” y dar un mensaje a terceros. Desde
la legendaria obra titulada “El líder” –cuya pérdida en traslación a otro
idioma la denominó “El príncipe”-, de Nicolás Maquiavelo, bien que cualquier
otro tratado o artículo de análisis político hecho de manera concienzuda y
profesional, así lo exponen.
En la
proyección del tiempo, a partir de la pedregosa situación actual, se dio este
fin de semana el recordatorio que “poder que no se ejerce, se pierde”, a cargo
del analista Horacio Verbitsky. Consejo válido para el Ejecutivo nacional, como también
puede serlo para otras figuras en funciones equivalentes: la delegación o “senescalismo”
en el ejercicio de la autoridad conferida democráticamente y por elecciones, no
integra el arcón que atesora lo virtuoso.
En una
previsión de lo que aguarda al país y al mundo luego de la pandemia, el
articulista se preguntó por el curso de acción a adoptar una vez que el país
sea echado a andar “con una monstruosa
deuda social y la correspondiente conflictividad”. En cuyo escenario, qué
sucedería “si alguien decidiera repetir la excursión, con intenciones menos
amables” (como lo hicieron cerca de 200 participantes del evento), como la del jueves en el funeral de Diego Maradona o las recientes
asonadas policiales a Casa Rosada y a la Casa de Gobierno de provincia de
Buenos Aires.
Para el columnista
del portal El Cohete a la Luna, estos “dos puntos trazan una recta y alertan
sobre el futuro”, una vez despejada la amenaza de la pandemia. Y en el camino a
develar el funcionamiento de sus funcionarios, evaluó que el líder principal “debe
escoger colaboradores capaces de enfrentar las situaciones más difíciles y
ahorrarle bochornos como el del megáfono junto a la reja”, dijo en alusión al
mandatario nacional y su reclamo por calma a la multitud deseosa de rendirle
tributo al máximo ídolo popular.
En cuanto a
esta situación en particular, el detalle es que mientras Alberto Fernández
emitía por esta vía directa un mensaje a unas pocas decenas de
vecinos, los canales de televisión y los otros medios masivos “difundían
versiones extraoficiales encontradas”. Es decir, contrapuestas.
Más una
situación que Verbitsky remarcó como “inquietante” fue el hecho que en el
velatorio del 10 en Balcarce 50, entre 100 y 200 personas “permanecieron en
espacios de la Casa Rosada sólo habilitados para los funcionarios que trabajan
allí y muy cerca del despacho presidencial, al punto que se analizó la
posibilidad de evacuar a Alberto y al féretro de Maradona”. Al respecto,
rememoró que esta escena ocurrió a 75 días de una asonada policial que cercó
las residencias del Jefe de Estado nacional y la del Gobernador de Provincia de
Buenos Aires.
En cuanto al
desarrollo del evento en sí mismo, el mencionado se sumó a los varios
cuestionamientos que apuntaron al rol estatal en dicho funeral, como
igualmente en la manera de comunicarlo. A tal punto que “hubiera justificado
una cadena nacional para que se supiera mientras estaba ocurriendo”, estimó el
propietario de El Cohete a la Luna. Mientras que, por otro lado, puntualizó
sobre la permeabilidad de la señal C5N a la comunicación por canales no formales
con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Por ello, HV
evaluó que “la planificación oficial no escatimó errores”. Tanto en logística,
protocolares y en comunicación. Pero también perdió de vista el eje
estratégico. El que nace de una concepción diferente a la de los “influencers” -aquella
extraña fauna digital que, sin previo aviso y sin nadie que le demande, expresa
aspectos de su vida privada como lo haría una diva hollywoodense-, esa versión
empobrecida de lo que es un auténtico “líder”. En este último caso, ya sea
social, político o simplemente “de opinión”, cuyo mejor ejemplo es quien en estas
horas concentra la atención de todo el planeta y movilizó a más de un millón de
argentinos con su deceso. Tal la diferencia entre Maradona y un twittero, entre
Maradona y un Facebookero.
“Creo que
suceden estas cosas porque nuestros dirigentes empezaron a creer que esa gente
es igual a aquellas con las que interactúan por twitter, nuestros dirigentes
cada vez se parecen menos a nuestro pueblo”, le dijo a Verbitsky este domingo un dirigente
barrial, en alusión al millón y pico de bonaerenses que se
concentró en el intento de despedir a “Pelusa”, el de Villa Fiorito y después
del mundo entero.
¿Qué dimensión
política y filosófica puede haber en quien solamente brinda jueguitos con un
balón, bailes a rivales inimaginables y campeonatos del mundo? Pues, la
concreción de la felicidad, a la que los padres de la filosofía, los griegos,
le imputaban ser el objetivo del pensamiento reflexivo. Por otro lado, el flamante
inquilino que tiene el Valhalla no era un simple “player”, sino que también
tuvo fuertes señales hacia el mundo de la política. Tal vez, otro relieve que
el actual oficialismo no alcanzó a dimensionar y a sacarle provecho.
Tampoco
acertaron a hacerlo con los miles que integran las huestes peruquianas del
Conurbano. Integradas por gente que casi nunca llega por Capital, “los que se
cagan de hambre y siguen apostando a organizarse alrededor de una olla de un
comedor, también maltratados con comida para perros que es la que reparte
Arroyo”, resumió el dirigente social antes mencionado. “No es un problema
de comunicación es un problema de empatía con lo que decimos que queremos
representar. Si no tomamos nota de esto va a llegar el día en que los gorilas
van a venir por el gobierno de verdad y los de abajo no van a defenderlo”,
sentenció. Una lección de cómo se entreteje, igualmente sobre cómo se va
destejiendo, el poder democrático.
NdR, 29 de
noviembre de 2020.