Por: Ingrid
Cantalabanza
Consultora ´In
Péctore´ (especial para NdeR).
Hasta nuestros
radares ha llegado un importante caudal con inquietudes, respecto a vuestras
notas con Alberto Fernández, donde esta figura política os cuenta su pasión por
la cultura rock, menciona a la banda Aquelarre y pregunta qué habrá sido de
ellos. Como parte de nuestros servicios al portal de análisis noticioso NdeR, en esta consultora igualmente nos
ha llamado la atención por las varias solicitudes llegadas acerca de esta agrupación
musical.
Que si su
origen es rioplatense, que si es español, y que esto o aquello. Pues bien, los
Aquelarre son un grupo efectivamente formado en vuestras tierras, pero que vio
florecer sus mejores semillas en esta península ibérica. Los ex Almendra -combo
iniciático para vuestro prócer Luis Spinetta- Emilio Del Guercio y Rodolfo
García, encendieron la primer candela a este proyecto que incursionó en el rock
sinfónico o progresivo. Por aquí les llamamos, en razón de esta particularidad,
“los Yes españoles”.
Tal como
planteara esta incógnita Fernández (https://www.notaderedaccion.com.ar/noticias/id-114_Un-candidato-con-rock)
es verídico que los Aquelarre dieron algunos shows en directo por los Buenos
Aires, hacia 1971 y también luego, aunque igual habréis de reconocer que la
propensión argentina a escupir fuera a los productos de calidad os deja con
cierto aire de losers. Tal como graficó vuestro primer mandatario cuando en el
diciembre último, temeroso como siempre de algún estrepitoso resbalón, nos envió
hasta el Bernabeu aquel River-Boca que a los ibéricos entre que nos sorprendió
gratamente y que nos dejó perplejos.
Con las bandas
emigradas desde aquel otro lado del charco, pues, ocurrió otro tanto y entre la
exportación del diverso material musical que nos atragantó en los 70, con aquellas
cursilerías melódicas que nuestro mal genio supo retribuir con Iglesias e
hijos. Si fuera hoy, el saliente Jefe estatal probablemente nos inundaría la
península con tilingadas musicales como la exportada todos los veranos a
vosotros desde Brasil, para el entretenimiento del turista y del bobetaje, en
general.
Pero, tanto en
los 70 como ahora, la centenaria cultura hispánica optó por los Aquelarre (y
éstos por España, como lo expresa el Goya que sirvió de portada al disco “Candiles),
tras pasarle el tamiz a todos los envíos musicales, que en su mayoría
terminaron en el cesto. A tal punto que el hacha de la escuadra, el dedilargo
Héctor Starc, hasta el hartazgo os dejó en claro su preferencia por
domiciliarse en nuestras costas, antes que en las vuestras.
Desde 1975,
luego de echado a la rola el vinilo “Siesta”, este seleccionado de
instrumentistas y compositores fijó domicilio en terruño peninsular. Desde
Iberia, irrumpieron con maestría ejecutando el rock y cantando en castizo, con
lo que enseñaron a la totalidad de bandas de acá esta posibilidad. Pues,
hombre, por dichos años solamente el rollo de las escuadras iba en cantares a lo
británico.
Desde estas
costas, hemos sabido obsequiarles a nuestros hermanos argentinos con varios “en
directo” como el pasta conocido bajo el nombre “Otras pistas”, integrado por tomas
de algunas actuaciones para Radio Picante. Y que abriría el paso a posteriores
formaciones que ingresaron cuantiosos ducados a las arcas reales, como los
Barón Rojo (de los hermanos macana De Castro versus el Sherpa Campuzano y
Hermes Calabria), Obús o los más recientes Héroes del Silencio. Herederos del
canto en hispano, legado por Aquelarre, supieron conquistar mercados europeos
de habla germana, británica e itálica.
El mencionado
vinilo contiene, incluso como una muestra, “Juanito, el andorrano” que
evidencia otra propensión de los “brujos” por los senderos en que se los
obsequia con nuestras butifarras, longanizas y donjas. Así que, ni bien
formuladas las preguntas por aquel encuentro clandestino en los bosques, pagada
queda esta vuelta.
NdeR. 25 de
mayo de 2019.