#Disertación
#FakeNews #Polarización #Sociedad
La problemática
devenida del embuste, las metidas de perro o engañifas fueron materia de
análisis en el más reciente evento de comunicación política, el cual tuvo a su
cargo el consultor Gustavo Córdoba. En cuanto a las noticias apócrifas o “fake
news”, el director de Zuban/Córdoba advirtió este miércoles en su disertación por
Zoom que “es necesario profesionalizar
la comunicación de los gobiernos para hacer frente” a estos ataques.
En el ciclo
Comunicación Política de las Nubes, organizado por la Universidad Católica de
Salta, el analista partió de la base: “¿Qué es una fake news? Es una acción
performativa, es todo aquello que tiene la potencialidad de transformar la
realidad de la palabra a partir de una acción”.
Además, Córdoba concluyó que entre las metas de esta
práctica de confeccionar noticias falsas, un punto de partida es “como causar
daño político, económico y social; suplantar temporalmente a la opinión
pública; dinamizar y energizar al militante propio”. Claro que la materia de la
cual se complementan dichos macaneos tiene, en contrapartida, un acervo de
preconceptos en el que sembrarlas resulta algo con fertilidad.
“Si
no tuviéramos prejuicios, las #FakeNews
no tendrían lugar para dispersarse”, resumió Córdoba en esta exposición. Claro
que igualmente aclaró que si bien “la mayoría cree que las y los argentinos
somos prejuiciosos, pocos se auto-identifican de esa manera”. Efectivamente, un
sondeo de la consultora que dirige detectó que casi un 70 % de los
entrevistados se inscribe como algo/poco prejuicioso. Mientras, el 17,6 % dice
ser “nada” prejuicioso, y un 8,1 % admite ser “muy” prejuicioso.
Más allá de
esta autopercepción, la franja de adherentes al macrismo estima que los
votantes de Alberto Fernández se reparten entre personas que sostienen como
motivación o grupo de motivaciones el haber sido “manipuladas” (87,4%), “intolerantes”
(80%), “equivocados” (77,3 %), “odiadores” (74,6 %), “clase social popular”
(70,3 %), y “corruptas” (68,7 %).
Por su parte,
los simpatizantes a la gestión nacional suponen que los macristas responden a
patrones de conducta de “clase social alta” (80,7 %), “egoístas” (66,5 %), “intolerantes”
(64,9%), “odiadores” (62%), “odiosas” (61,7%), “manipuladas” (61 %) y “corruptas”
(55,1 %).
Un escenario
ante el cual, Córdoba señaló que “el voto clasista está más vigente que nunca
en nuestro país”. Una diferenciación cada vez más aguda, luego del último
gobierno nacional y el actual con la gestión de la pandemia, por parte de
diferentes deciles de la argentinidad en la apropiación de la riqueza o signos
sociales que aporten a tal distinción.
NdR, 15 de
octubre de 2020.