Un adicional tétrico para ceremonia sepulcral

El marco atormentador en el que ocurrió la inhumación de un vecino en el cementerio de Joaquín V. González sigue consternando a los pobladores. Y ni hablar, respecto a la indignación de los familiares del hombre fallecido. Los pormenores de un calvario que pudo haberse atenuado, pero no. Mirá el video en la parte inferior de este artículo.
Hace 5 años F5 EN LA PUJA

#Deceso #Sepultura #JVG #Polémica

La despedida que tuvo Martiniano Martínez -en contraste con la que pudo haber tenido-  el último fin de semana, a oscuras, en medio de la desolación, el desamparo y en la medianoche de Joaquín V. González sigue siendo motivo de enojo. Y de críticas hacia el Ejecutivo municipal. Sucede que el hombre fallecido al final de la semana anterior por coronavirus, era uno de los pilares en la política lugareña, particularmente por su rol a favor del Jefe comunal, Juan D. Aguirre.

Sin embargo, el intendente gonzaleño dio algunas pistas que ya presagiaban cierta  intención de desentenderse en todo lo relativo a Martínez y su “au revoir” final. El viernes, la flamante viuda del hombre que hasta entonces había estado domiciliado en el paraje Coronel Olleros (que es parte de la comuna de JVG) había intentado un contacto telefónico con Aguirre. Sin embargo, un inconveniente en las líneas o bien un indicio de un diálogo no deseado, dejó a la señora hablando sola. Después, sólo teléfonos apagados por parte del mencionado alcalde.  

Por aquellas horas del viernes, alrededor de las 10 AM, los Martínez ya contaban con la recomendación del Comité Operativo de Emergencias Provincial para depositar los restos de don Martiniano en el cementerio de Joaquín V. González. Mientras, aquel contacto telefónico con Aguirre –el último desde el viernes hasta este miércoles- tenía como meta completar el otro tramo de la ceremonia de adiós, dejando los restos en la necrópolis de esta ciudad cabecera departamental.

Pero el problema de comunicación digital o bien el corte de mangas por parte del titular del Ejecutivo municipal, junto con la recomendación de algún funcionario, derivaron el trámite hacia el Comité Operativo de Emergencias Municipal. Cuyos integrantes, en principio, aceptaron la implementación de la seguidilla de procedimientos para la realización de esta tarea –ya que no podría llamársele “ceremonia”- sepulcral (ver artículo “Entierro en la oscuridad nocturna gonzaleña”, NdR 12 de octubre de 2020). 

De modo tal que, ya, el sábado alrededor de las 19 horas el COEM recibió la confirmación que el cuerpo de Martínez estaba a unos 40 kilómetros de su destino final. Precisión respecto a la que los familiares recibieron como respuesta el “ok” del órgano ad hoc, junto con la indicación que todo estaba listo para inhumar los restos del hombre.

“Nos abandonaron, nunca nos imaginamos esto”, le resumió este miércoles Ramón Martínez, el hijo de Martiniano, ante una consulta de NdR. “Si sabíamos todo esto, lo sepultábamos en Olleros y listo”, le dijo el muchacho a este medio, en medio de este torbellino de emociones, del cual sintetizó que “al cementerio llegamos a las 20 horas y lo terminamos sepultando a la medianoche” del sábado. 

La conceptualización del COEM, respecto a que todas las precauciones estaban dispuestas para el entierro, es otro vértice de la polémica. En lugar de especialistas o personal avezado en estas prácticas mortuorias, desde el Ejecutivo enviaron un hato de jóvenes que los vecinos denominan “changarines” o “lustrines” (Ver Video). Estos evidenciaron un desconcierto para maniobrar con elementos de bioseguridad, lo que por momentos los emparentó a esas comedias de la época  bisagra entre cine mudo y cine sonoro, uno de los muchachos en estado de ebriedad, y un alto riesgo de contagio por su propia impericia.

A casi 96 horas de aquella medianoche con este aditamento, entre tétrico y terrorífico, que tuvo de corolario aquella muerte, Ramón aún recuerda que a su madre, Aguirre “le cortó la llamada y apagó el teléfono”. Al día de hoy, las expectativas por atenuar esta descortesía por medio de alguna disculpa de parte del Intendente se fue desvaneciendo.

NdR, 14 de octubre de 2020.  


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