#Malestar #Seguridad #Pedido #Pandemia
Desde las 9
horas de este jueves estará prendida una vela más, a la espera de una solución
para el planteo expuesto por las fuerzas de seguridad salteñas. A la hora
indicada, un grupo de policías retirados sostendrá un encuentro con el
Coordinador Pablo Outes, a fin de encontrarle la vuelta al intríngulis azulado.
Baja
probabilidad que salga humo blanco de este encuentro, asimilan desde la parte
del rubro seguridad. “La verdad que duele escuchar como los están abandonando a
nuestros compañeros”, le dijo a NdR un allegado a los polis gauchos, y luego
detalló el malestar en Orán, Tartagal y la ciudad capital, principalmente.
Además de la
casi decena de adioses que dejó la pandemia entre los uniformados, los policías
expusieron una desprotección conmovedora, mezclada con amenazas de sanciones
desde los altos mandos a quienes recurran a la invocación de carpetas médicas.
Los dardos van direccionados al ministro de Seguridad, Juan Pulleiro, o bien a
la Jefa de Policía, Norma Morales.
Lo cierto es
que para este fin de semana podrían contabilizarse unas diez bajas achacables a
la COVID-19, asimilan desde el rubro. Y lo peor es que en casi todos los casos,
la constante habría sido la absoluta desprotección del enfermo –mientras lo
fue- y los mendrugos de la pensión legados a sus deudos.
El miércoles
circuló un texto con estos reclamos entre los oficiales y suboficiales,
detallando la situación, junto a los achaques contra la administración
provincial, el Ministerio de Seguridad y la Jefatura Policial. Así, la cana salteña
encendió luz amarilla, indicativa de su rechazo a esta evidente falta de
bolilla, por parte de lo más alto de la cadena de mando.
NdR, 17 de
septiembre de 2020.