#TodoSaleMal
F.P.
La mezcla de juego del TEG y mesa de blackjack que aún comanda el principal morador de Mar-a-Lago ya generó una ola mundial de aumentos en los precios mayoristas, luego del daño de Ormuz. Dicho así, con el fin de diferenciar a Donald Trump del resto de los anteriores mandatarios con sillón en la Casa Blanca, en Washington DC. Ni qué hablar sobre sus aliados o convidados con piedra.
Al incremento en la inflación al por mayor en suelo estadounidense (y en casi todo el hemisferio norte) le correspondió otro tanto en el indicador de precios al por mayor en suelo criollo. Lo había anticipado el FMI al inicio mismo del ataque estadounidense-israelí sobre Teherán, lo cual presagiaba cierre del Estrecho de Ormuz, escalada en el precio del petróleo, y a su vez un plus de 4,4 % en la inflación global.
Casi dos meses después, el presagio -compartido por el Banco Mundial- se concretó en huida de inversores de bonos del Tesoro estadounidense, así como también de títulos soberanos británicos, alemanes y japoneses. Y en el caso argentino, en un salto inflacionario espectacular al que el INDEC no pudo dibujar en exceso, por lo que ayer informó que la inflación mayorista de abril trepó hasta el 5,2% [NdR: 0,8 % más que lo previsto por el Fondo Monetario].
Esto ya desató una polémica que hizo estallar en ira al sopapeado oficialismo violeta. En los 10 meses en los que el índice de Precios al Consumidor no dejaba de subir, el mileidismo solía refugiarse en el porcentaje menor en que se medía la inflación mayorista, a partir del cual vaticinaba descensos que nunca se produjeron.
Es decir, con su misma lógica muchos analistas se preguntaron si acaso podría conjeturarse un salto importante en la inflación de mayo (que será informada en la primera mitad de junio) para los precios minoristas o Índice de Precios al Consumidor. Y si así fuera, sería un gran mancar al principal caballito de batalla violeta como hasta acá lo fue -publicitariamente- el descenso en la inflación. Pero también hay otras malas nuevas por venir.
El cantado asunto del salto en la inflación mayorista estadounidense -y la fuga de posiciones en bonos del Tesoro norteamericano- no atrae buenos presagios ni para la administración trumposa, tampoco para su franquicia criolla. La zanahoria de la vuelta a los mercados internacionales alejándose en el corto y el mediano plazo.
Esto fue lo que le confió el analista Auxtin Maquieyra al diario Ámbito Financiero en su evaluación de las expectativas mileidianas. Cuyos funcionarios "quedan más expuestos porque la tasa que se les exige no depende solamente del riesgo país, sino también del punto de partida de la tasa americana".
O sea, aún con el Riesgo País congelado, "una suba en la tasa de los bonos del Tesoro implica automáticamente un mayor costo de financiamiento externo".Si a fines de febrero las discrepancias por una posible emisión de títulos argentinos al 9 % anual derivó en la renuncia de Alejandro Lew a Economía, en el momento actual esta operación sería casi imposible por lo elevado de esta misma tasa y la sobretasa que mide el JP Morgan.
En este contexto, según Maquieyra la situación podría enquilombizarse “por una suba directa en la tasa de descuento: si el bono libre de riesgo rinde más, los bonos argentinos necesitan ofrecer una tasa todavía más alta para seguir siendo atractivos”. O bien, “por un posible aumento del riesgo país, ya que parte del capital global puede rotar hacia activos considerados seguros cuando estos empiezan a pagar rendimientos más altos".
Este nuevo desbarajuste en la macro tan preciada para el discurso de Yrigoyen 250, el informe del INDEC sobre precios mayoristas no deja lugar a dudas. De acuerdo al informe del organismo, “el nivel general del índice de precios internos al por mayor (IPIM) registró un aumento de 5,2% en abril de 2026 respecto del mes anterior, consecuencia de la suba de 5,3% en los `Productos nacionales* y de 2,5% en los ´Productos importados´”.
A su vez, dentro del rubro de productos nacionales, “las divisiones con mayor incidencia positiva en el IPIM fueron ´Petróleo crudo y gas´, con 2,09% ´Productos refinados del petróleo´, con 1,63% ´Sustancias y productos químicos´, con 0,46% ´Alimentos y bebidas´, con 0,26% y ´Productos de caucho y plástico´, con 0,18%”. Todo el daño de Ormuz en el changuito. 
NdR, 20 de mayo de 2026.
