#AcuerdoSobreQue
M.R.
Hay una cierta euforia en la tropa oficialista ante lo que suponen una mejora en la perspectiva nacional, aunque nadie sabe cuánto puede durar. El propio Gobernador, Gustavo Sáenz, ya se acomodó las medias en su típico gesto de haber cerrado un buen acuerdo, esta vez, con el mileidismo.
La inclusión de la jujeña saenzista Carolina Moisés como la tercera en la línea de sucesión presidencial desbordó en entusiasmo al oficialismo gaucho. La Vicepresidenta 1ª del Senado nacional debutará el próximo viernes, cuando se vote el proyecto anti obrero que introduce la vuelta de las AFJP del menemismo. Lo cual le da envión al espíritu noventoso del mandatario salteño.
Además, este hilvanado junto al sector violeta suministra en Casa Rosada la idea de arribar a la conformación de un ´partido único´ del lado diestro. Es decir, con cualquier alternativa de centro y a la izquierda aislada de las decisiones centrales -nombramiento de jueces, manejo parlamentario, activación de mecanismos por eventual acefalía en el Ejecutivo- para orientar el timón del país o lo que quede de él.
Y no por naif, debiera soslayarse el envión de la tropa gubernamental sobreviniente de la expectativa por un desembarco en la política nacional. O sea, el sueño que hizo babear a todo dirigente salteño, desde Robustiano Patrón Costas, hasta Juan Carlos Romero, pasando por Juan Manuel Urtubey. Así, será cuestión de evitar lo que hicieron mal aquellos giles, simplifican en el saenzismo.
El eslabón faltante será redirigir al pejotismo hacia un temperamento más hospitalario, respecto a los diversos peornismos, ya fueren provincialistas sumidos en la insularidad o los de inquietudes más bisoñé. Para lo cual, Sáenz cree contar con las jinetas necesarias para permitirse emular a Luis Barrionuevo-Julio Bárbaro (con ambos mantiene buen contacto, a través del sindicato de Gastronómicos) en una intervención del PJ nacional orientada hacia la diestra.
Esta movida, dejaría a un costado al kirchnerismo, al futurismo de Axel Kicilof y a toda otra expresión propensa a realizar esa ´locura´ de la equidad social. Cuestión que queden en un rincón marginal, tal vez con aspiración a un puñado más de votos que el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT), Política Obrera, Autodeterminación y Libertad o el Nuevo MAS de Manuela Castañeira. Aunque, de todas maneras, un polo zurdo y centroizquierdoso al que el mileidismo podría anatematizar a su antojo y contraponerse en campaña.
En tanto, como para alternar jugarreta política con algo de gestión Sáenz se mostró en las últimas horas como anfitrión del financista de una de las pocas obras de infraestructura en marcha. No fue, ciertamente, con guita del Ejecutivo nacional, sino del colectivismo sudamericano que anida en el FONPLATA o Banco de Desarrollo del Mercosur (Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina y Bolivia).
En esta ocasión, no faltaron las fanfarrias lingüísticas ante este acto para monitorear las obras de derivación de la ruta nacional 51 y la ruta provincial 36, cerca del umbral precordillerano. Si bien, en concreto, se trata de la construcción de un tramo de 6 kilómetros. En tanto, el saenzismo prepara batir de palmas para los próximos meses cuando sea el turno de la siguiente derivación vial que irá entre las rutas 36 y 24 en un tramo de exactamente el doble: 12 kilómetros.
Otra causa que motive algo más que fotos e impostación de algarabía no hay a la vista. Dada la directriz de hierro en el mileidismo, acerca de aquel “no hay plata” para inversión pública, tampoco para actualizar fondos educativos, ni para las jubilaciones. A medida que uno crece, la idea más corriente es que se es plenamente consciente de las acciones y resultados, o como se dice cotidianamente: sabe lo que hace.  
Todo esto desarrollado en un mapa político, social y económico que pareciera indicar que un paisaje similar al de los años 90 está volviendo. Aunque también, en paralelo, por momentos los coletazos de la bestia de 7 cabezas que asomó a principios de este siglo con el delarruismo emerge con las mismas ganas,  
NdR, 25 de febrero de 2026.