#PistolaBalacera
M.R.
El cimbronazo de los ataques israelí-estadounidenses sobre Irán ya generaron un impacto casi instantáneo en las cabinas de expendio de combustibles salteñas. Fue a un promedio de al menos un 5 % el incremento percibido por los usuarios en las últimas horas, pese a lo exógeno que pudiese resultar el escrutinio de los indicadores internacionales del petróleo y otros hidrocarburos.
Estos indicadores son mirados con lupa por asesores de Presidencia como de los respectivos gobiernos provinciales, muchos de ambos grupos centrados en la apertura de “Argentina Week”en Nueva York. Con la preocupación que si sube el petróleo, suben las naftas, y subiendo las naftas saltan todos los demás precios. Lo cual amenaza arrimar a la barranca al esquema financiero del mileidismo.
Y a pesar que nadie del contingente en suelo neoyorkino le haya aconsejado al Presidente Milei recalcular su descocado respaldo a la aventura bélica trumposa, por lo bajo estos cuestionamientos surgen igual. Es que tanto el rumbo actual del país como el tácito respaldo de mandatarios provinciales a esta posición, se ven arrastrados hacia la cornisa con la situación internacional imperante [NdR: Ver artículo ].
De manera tal, el epílogo del contexto al comenzar marzo resulta imprevisible, indeseable o hiriente a la vista de quienes idearon o vivaron el único trazo pretendidamente anti inflacionario. El único baluarte que al sector violeta y aliados les permitió a fines del año anterior obtener resultados electorales favorables.
En cuanto al meollo del asunto en sí, comenzó con la cotización del petróleo a u$s 109 por barril en contraposición al alacraneo mileidiano de la posición exportadora de crudo y gas, lograda desde Vaca Muerta. Lo que teóricamente suministra al país 860.000 barriles diarios de crudo, lo que totaliza en el año un superávit energético de u$s 8.000 millones. Pero esto sólo teóricamente.
En los hechos, “el Brent a 109 dólares la golpea igual que a un país sin una gota de petróleo”, refutó este lunes en X el analista económico Gustavo Reija. Uno de los motivos centrales es que hay gran diferencia entre “tener petróleo” y contar con capacidad para “procesar petróleo”.
En el caso de nuestro país, la estructura hidrocarburífera posibilita exportar petróleo crudo, mientras por otro lado se importan los derivados. A su vez, de manera similar Argentina tiene reservas de gas, “pero no fertilizantes”, lo mimso que “tiene litio pero no baterías” y también “tiene soja pero no química industrial”, recordó Reija.
Por eso, “el shock energético transmite inflación por combustibles, logística y tarifas rezagadas —al mismo tiempo— sobre una industria con 40% de capacidad ociosa y PBI manufacturero en niveles de 1985”. De tal manera, “la renta llega en dólares con rezago de meses”, mientras que “el costo inflacionario llega en pesos esta semana”.
Lo cual está lejos de proyectar una conclusión relativa a la mala fortuna o designios supraterrenales. En realidad, esta desventaja grafica “”el costo exacto de no tener política industrial durante dos años”, sintetizó Reija. Y así se pagan las consecuencias en la población, lo que empuja hacia el atraso a la economía criolla en su conjunto. 
NdR, 9 de marzo de 2026.