La raíz de todas estas villanías

El economista Carlos Rodríguez percibió este sábado cómo se le llenaba de spam su cuenta en la red social X. Temprano en la mañana deschavó una pequeña semblanza recogida de su breve estancia en la preparación de equipos mileidistas. En la cual tomó contacto con la ministra Petovello, de ahí que nadie pueda sorprenderse en qué resultó todo eso.
Hace 2 años Incógnita Semanal


#Unproblemadeformacion

Con el irresuelto mega escándalo de las toneladas de alimentos sin repartir sólo le dejaron al mileidismo los detractores pagos, con tarea asignada de rebatir lo que venga en redes sociales, y ninguna respuesta a la vista. Este sábado, el apuntado fue el economista Carlos Rodríguez (docente de la UCEMA) quien, para desgracia del oficialismo, rememoró su breve estancia en los equipos de trabajo y a la todavía ministra Sandra Petovello, en particular.

Una ristra de injurias destinaron los peones mileidistas al docente y ex asesor en temas económicos, desplazado de tales funciones ni bien expuso tímidos reparos a la improvisación en la naciente gestión. Todo comenzó cuando al alba de este 1 de junio Rodríguez contó que había conocido “bien a Sandra Pettovello” entre diciembre último y los primeros días de enero.

Al respecto, especificó que “hasta el día que renuncié teníamos reuniones frecuentes de trabajo en mi casa”, pero a partir de tal dimisión “desaparecí de su radar”. De cualquier forma, la describió como “una mujer inteligente, colaborativa, motivada, empática”, sin embargo, “lamentablemente, poco capacitada para semejante tarea”.

A esa lisonja inicial, Rodríguez la complementó indicando que Petovello “no tenía equipos y, por lo que veo, sigue sin tenerlos”. Y remató su publicación en X con la siguiente frase: “Lo siento por ella y por nosotros”.

Por añadidura, confió en “que Javier Milei no esté pensando que la formación de su equipo de gobierno es una tarea que se la va a resolver el mercado con la mano invisible”. Un miembro que no tiene coordenadas para fijarse objetivos, ni planificar, mucho menos varita mágica.

NdR, 1 de junio de 2024.

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