La perspectiva extraviada

El escenario socioeconómico prevé complicaciones crecientes para el oficialismo, mirando hacia los comicios 2023. Una carrera en la que la oposición se apresta a trotar como en 100 metros llanos, para el efedetismo parece una de obstáculos. Sin que esto lleve implícita la conjetura que está todo dicho de antemano. MIRÁ EL VIDEO.
Hace 3 años ASUNTOS DE FONDO

#Elnucleodelatramalectoral

El impedimento central para contarle al electorado cómo se desarrolló la gestión y qué argumento propone para su continuidad, tiene como aditamento –no menor- la cuestión del lenguaje. Es la dupla principal, el gran doble obstáculo al que se enfrenta el efedetismo en todo el país y posiblemente explica los altísimos niveles de desaprobación que cosecha entre el electorado de nuestra provincia.

Para lo último mencionado en el párrafo anterior, baste escudriñar el estudio publicado en la víspera desde NdR en materia de humor social [NdR: ver artículo “Bochazo extendido al rumbo económico”, 26 de octubre de 2022] o los minués en que incurre el Frente de Todos local, a fin de fundirse en algún cambio nominal o escabullirse en la escudería saenziana. Con timón económico que se asemeja a su antecesor en Casa Rosada y déficit en lo narrativo, la dificultad se multiplicará por dos hacia las presidenciales 2023.  

Con la previsión que el oficialismo monta en caballo ajeno, se explica la envalentonada opositora por el flanco de ultraderecha o de la derecha ultra que tiende a fundirse con su  expresión más cerril. Tiene en frente al oficialismo que balbucea alrededor de la falta de entusiasmo para enhebrar la defensa de un lineamiento económico indigerible y un acervo de manierismos lingüísticos capaz de desalentar todo ánimo para emprender esta tarea.

Una situación curiosa, a manera de propuesta, fue planteada en la semana que termina desde un progre canal metropolitano en torno al breve período de 45 días de la ex primera ministra ultraconservadora Liz Truss. Es decir, anteponer el panel de lo que denominó “perspectiva de género” en un análisis acerca de si la mandataria dimitente hubiese logrado más paciencia en su función gubernamental si, en lugar de ser mujer hubiese sido hombre. Un reclamo por demás curioso, implícitamente recostado en dar protección a medidas económicas antipopulares, aunque en nombre de un ideario supuestamente de centroizquierda.

Es lo que la politóloga Shila Vilker explicó que en este contexto, desde la perspectiva del progresismo, “lo políticamente correcto es experimentado por segmentos importantes como un bozal”. En una más que interesante intervención en el canal A24, interrogó respecto a que “el tema es si las diferencias de clase social es más o menos importante que el nuevo estatus de la mujer, si el desarrollo es más o menos importante que el cuidado de la ecología”.  

La directora de la consultora Trespuntozero resumió que “el progresismo y sus consignas que habían alcanzado un nuevo estatus cultural –la igualdad de la mujer, el nuevo status de la mujer, el reclamo ecológico- son todos fenómenos que vienen con una etiqueta que dice (son) ´el buenismo´”. Lo que acarrea un gran problema conceptual e ideológico. 

En un contexto como el actual, donde los denominados Derechos de Segunda Generación (salud, educación,  un nivel de vida adecuado, condiciones de trabajo razonables, a la seguridad social, entre otros) y los de Tercera Generación se ven amenazados con su extinción o supresión, el izamiento por la Defensa de los derechos de Quinta Generación pareciera como un déficit en el enfoque. 

En las Teorías del Derecho, al igual que en la Sociología, la defensa de asuntos chic siempre dependerá de su faz arquitectónica. O sea, de garantizar y hacer efectivas las condiciones materiales para la existencia y bienestar de la mayor cantidad posible de ciudadanos que habitan una nación.

En las últimas horas, el dirigente sindical Facundo Moyano resaltó que en la instantánea criolla en la cual más de la mitad de niños y jóvenes de hasta 15 años son pobres, casi cualquier otra discusión (candidaturas, por ejemplo) pasa a ser superflua. En el sector del empleo formal, casi 860.000 argentinos son remunerados con haberes de hasta $ 27.000 mensuales, mientras la Canasta Básica Alimentaria ronda los $ 120.000 por mes. Lo que equivale a señalar: son empleados que tienen trabajo en blanco, pero al mismo tiempo se encuentran en situación de indigencia. 

Video: extracto de MMD, canal A 24.

Infografía: programa "Brotes Verdes", C5N. 

NdR, 27 de octubre de 2022. 


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