
Con la vista muy atenta

#Lupasobreacuerdo #FMIalmando
La cada vez menos clara letra (chica, mediana o grande) sobre el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional asoma en la temporada de obstáculos que enfrentará la Argentina en los próximos 700 días. Entre la ristra de inconvenientes se inscribe la poca claridad sobre lo que se enviará al Congreso nacional: será el borrado, el texto del convenio o qué otro documento. Al respecto, Casa Rosada no explicó demasiado.
Por lo pronto, los reparos a lo que se viene salieron desde la izquierda, algunas insinuaciones del macrismo y hasta el ala centroizquierda del propio Frente de Todos. El Frente de Izquierda ya anunció para el 10 de marzo próximo una movilización de todos los sectores obreros y barriales, en rechazo al pacto de cogobernabilidad con el FMI.
“Vamos a oponer una enorme movilización”, anticipó este final de semana la diputada Romina Del Plá. La legisladora por el FIT enumeró desde la modalidad parlamentaria (“tratamiento express y a espaldas del pueblo”, indicó) hasta implicancias socioeconómicas que este convenio acarreará, dijo al advertir que habrá “tarifazos, devaluación, ajuste y reformas anti obreras”.
En paralelo, este viernes surgieron versiones mencionando malestar, no sólo en el propio FdT. Al parecer, habría una deserción por confirmar en esta jornada: la del Secretario de Planeamiento Energético del Ministerio de Economía, Javier Papa. De acuerdo a los trascendidos que se echaron a rodar en esta jornada el funcionario habría presentado su dimisión al titular de la cartera, Martín Guzmán, en disconformidad con el “rumbo económico desarrollista de mediano y largo plazo”.
En el contexto de un avance en las negociaciones con el organismo con sede en Washington, el gobierno nacional no alcanzó a explicar cómo pretende lograr crecimiento en la economía, distribución en los ingresos y pago al Fondo Monetario. En cuanto a la progresión del Producto Bruto, menos se entiende la escalada diplomática de la Cancillería contra la Federación Rusa (se plegó al bloque OTAN-EEUU al denunciar apresuradamente posibles violaciones a DDHH en Ucrania), cuando menos de un mes atrás el propio presidente criollo avanzó en convenios con su par, Vladimir Putin. 
El palacio San Martín, sede de la diplomacia argentina, debería tener presente que la actual controversia de Occidente no se termina en la Federación Rusa. Es probable que esté inscripta en la guerra comercial en la que también se inscribe a  uno de los socios comerciales del Kremlin: China. Este es otro de los países visitados recientemente por Alberto Fernández. Con su homólogo de Beijing, también firmó acuerdos comerciales.
Es decir, con un lineamiento macroeconómico casi exclusivamente basado en los bienes y servicios exportables como mecanismo de acumulación, no se entiende de qué manera habría crecimiento si al mismo tiempo se van cerrando estas posibilidades para la Argentina. Mientras que en lo interno, los connacionales siguen con atención lo que se discutirá a mediados de la semana que viene en Diputados. Por ahora, el horóscopo no presagia nada bueno.
NdR, 4 de marzo de 2022.  
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