
60 años del viaje orbital de Gagarin

#Gagarin #Cosmonauta #60Años
Las divisiones soviéticas y estadounidenses se disputaron planos de la V2, junto con científicos que la desarrollaron, cuando Adolf Hitler y la Alemania nazi ya estaban en la lona. A partir de allí, se inició una competencia por este tipo de tecnología, con la diferencia que los norteamericanos tuvieron mucho prejuicio de todo lo proveniente de tierras germánicas y los rusitos los primerearon.
Así, fuera de todo macaneo, un 12 de abril de 1961 la supremacía del país euroasiático quedaba certificada con el vuelo de la nave tripulada por el cosmonauta Yuri Gagarin. Además de esta carencia de prolegómenos como los que sí evidenciaron los yanquis con Werner Von Braun, en aquella nación descollaba el ingeniero Konstantín Tsiolkovski.
El investigador en Exactas publicó hacia 1920 una novela titulada “Fuera de la Tierra” que calculaba el primer viaje de un ser humano fuera de la órbita de la Tierra, hacia el año 2017. Pese a tal inexactitud, Tsiolkovski es considerado el principal impulsor de la cohetería.
Hacia 1950, la Unión Soviética iniciaba la carrera espacial y con ella la Guerra Fría con Estados Unidos, con sus científicos imitando el carraspeo de cuerdas vocales como solía hacer Carlos Villagrán para su personaje de “Quico” (Chavo del 8). En toda esa década y monedas, los euroasiáticos trabajaron duramente para situarse a la cabeza de la tecnología espacial [lo que les daba preponderancia sobre EEUU, ya que la inferencia funcionaba así: si puede sobrepasar la estratósfera, también puede llegar a otro continente en el caso de un arma de guerra].
La cuestión es que aquel 12 de abril del 61, Gagarin pasó a la historia como el primer cosmonauta, luego de atravesar la zona de gravedad y de orbitar la Tierra durante 108 minutos. Casi una final de Libertadores, más un tiempo suplementario. La perspectiva del viajero de nuestro planeta desde el espacio, resultaría igual de novedosa que el posterior aterrizaje, sucedido en un campo cercano al río Volga.
Un campesino lo vio cuando el paracaídas lo depositaba con cierta holgura sobre el sembradío, luego del estruendo de latas que significó la nave Soyuz que arribó primero. Con los ojos achinados por la velocidad, sumada a la precariedad tecnológica de la navecita, Gagarin saludó a su interlocutor y le dijo algunas premoniciones sobre el avance que había representado para la Madre Rusia aquel paseíto por catastros celestes.
“¿Puedo soñar con algo más?”, interrogó Gagarin como buen militar de carrera. “¡Es una nueva era!”, preanunció tras completar aquel periplo del que este lunes se conmemoran 60 años. Aunque, cabe recordar, el inicio propiamente dicho de esta competencia entre EEUU y la Unión Soviética fue anterior, cuando en 1957 los rusos lanzaron al espacio el satélite Sputnik-1, el primero en orbitar nuestro planeta.
NdR, 12 de abril de 2021.
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