
Caminá como egipcio

#Detenciones #Sanación #Estafas
La justicia de la provincia de Córdoba le puso un freno al desarrollo de un método alternativo de sanación, sólo por ser proveniente de Egipto. O tal vez, lo haya hecho por un exceso de entusiasmo de parte de los virtuosos, lo que podría haber despertado celos entre los psicólogos matriculados.  
Por estas horas, los magistrados se encuentran en plan de averiguar lugar de nacimiento, edad y otros datos relacionados a quienes denominan el cabecilla de este culto. El hombre se presentaba en todos lados como Sahú Ari Merek, a lo que los encargados del interrogatorio le replicaron denominándolo caprichosamente Alvaro Juan Aparicio Díaz.
Si ambas partes no se pusieron de acuerdo en el nombre, mucho menos lo harían con la parte predicativa. De modo tal que a su función como “psicólogo clínico, escritor y egipciólo (SIC)”, los uniformados traducirían lo anterior como “asociación ilícita, estafas reiteradas y ejercicio ilegal de la psicología”. Un desacuerdo lingüístico a resolver.
El quid de este asunto se empezó a desenrollar en la madrugada del jueves pasado, cuando los bustos de Osiris, Anubis e Isis llevaron a que los centros “Seshe” fueran hallados –y allanados- en la capital cordobesa, en Villa Cura Brochero y Huinca Renancó. Sólo por realizar este periplo, la locuacidad de los voceros del Ministerio Público Fiscal creyó estar en presencia de una banda. Por eso, detuvo a Ari Merek/Díaz, junto a su pareja y a seis personas más.  
En una de esas pensando que estaban en las postrimerías de detectar alguna secta, la fiscal Analía Gallaratto, a cargo de la unidad Villa Cura Brochero, asintió trabajar en las pesquisas a la par de la Sección Investigativa 4 de la Dirección de Investigación Operativa (DIO) de Policía Judicial y la Brigada de Investigaciones de la Departamental San Alberto.
Uno de los elementos que los investigadores consideraron esencial para darle verosimilitud a los supuestos que los guiaron en dicha tarea fue el de la guita. Es que al parecer Díaz (Ari Mereck) no era de los más negados a recibir subvenciones monetarias, luego de los cursos virtuales en los que enseñaba la senda hasta convertirse en instructor “Seshe”. Algo que en la visión de sus detractores se empardaba con multiplicar el  timo a miles de prójimos más.
Desde la fiscalía a cargo de Gallaratto mencionan un aparente despecho como el motor que empujó a lanzar esta investigación. Se trataría de una mujer que se asumió engañada y terminó estampando su firma en una denuncia por estafa y daño psicológico. Esto último, un rasgo constatado por el Colegio de Psicólogos de la provincia mediterránea.
Y eso que, además de psicólogo y titular del centro “Seshe” Ari Merek/Díaz también se publicitaba en sus artes como el “presidente de la Escuela Internacional de Kábalah Científica y Meditación Egipcia”. Tantos títulos y distinciones deben haber despertado los celos de los menos favorecidos en el aprendizaje de las artes y la filosofía. 
NdR, 27 de marzo de 2021.
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