La incorporación de Diego Santilli al gabinete violeta es promovida como nueva etapa para el gobierno y la derecha criolla. Resume un intento de dar vuelta la página del capítulo Adorni, pese a un misterio aún mayor sobre su evolución patrimonial. Además de una asombrosa versatilidad partidaria que lo llevó por diferentes rumbos, hasta recalar en el mileidismo.