La arremetida mileidiana con el pastor de la caducidad democrática no pasó desapercibida. A pesar de la inverosímil imputación al voleo que la prensa realizó tareas de espionaje, con lo cual tendió alfombra roja a Peter Thiel. El contratista del Pentágono para provisión de programas informáticos beligerantes y su curiosa radicación en nuestro país. A continuación, vamos con este nuevo misterio violeta.