La interrelación del mileidismo con el oficialismo gaucho se mantiene en función del consenso sobre las políticas económicas en marcha. A diferencia del recelo saenziano, en relación a la arquitectura de la diestra local para 2027. Un espacio en el que apuesta a la convivencia, pese al peligro de hacinamiento que pretexta el sector violeta, como veremos a continuación.