Del zigzagueo entre las llamaradas de las finanzas y la economía, a la distancia se vislumbra como una esperanza el cartel del 5N. Una estalactita refulgente, oscilando entre el espejismo y la visión esperanzada, a los ojos del oficialismo criollo. En medio de un escenario cada vez más embrollado y en camino espinoso.