La variación de la modalidad “sin dinero” es la que aparece con claridad en el horizonte mileidista a la hora de gestionar. Para este momento, el oficialismo se topó con cierta amabilidad pero billeteras cerradas, por parte de los inversores locales y foráneos. A lo mejor, por esta razón invocó vientos tempestuosos por el lado de la canaleta de las finanzas y la especulación a cortísimo plazo. Ahora vemos todo esto.