Hablar no cuesta nada, es la máxima (o mínima) en la que abreva el pronunciamiento de la gestión saenzista para invitar al diálogo político al resto de la dirigencia. Claro que con un temario centrado en la periferia de asuntos políticos, ya que excluirá el método de votación electrónica. Lo que no se toca pero sustrae del menú algo que convierte la charla en un simple mecanismo de descarga.