El secreto por el cual una/un verdadera/o ignota/o consigue sus 15´ de fama es tanto misterio ahora, como lo era en 1940. Más allá del macaneo de pastores digitales, el peso de la imagen y el “dar en cámara” es determinante. Lo que a los bendecidos por la lente les permite enviar unos buenos millones a sus cuentas bancarias.