En política, no es bueno santiguar a los adversarios ni adelantarles extremaunciones. Es el ámbito donde gobierna “la dinámica de lo impensado” como solía decir Panzeri (o a lo mejor era cuando hablaba de futbol), unos años atrás. Y si a esto se le agrega el abanico de la política digital y el tecno marketing, las diatribas son susceptibles de mutar en condecoraciones.