#ContateOtra
F.P.
Si la economía fuera degradada a economancia, con alta probabilidad tendría a esta última patraña como la variante a transmitir en programas de Inteligencia Artificial para la compresión y puesta al “alcance de todos”. Y los programadores utilizarían como materia prima toda la sarasa violeta del ministro Luis Caputo y la del presidente Javier Milei.
Un microclima fantástico poblado por hadas y elfos, pero también con criaturas maléficas, infernales y anticristos con intención de pinchar el globo a este cuentito en el que la felicidad, el bienestar, están siempre por llegar. Esta semana comenzó con buenas nuevas en la vecindad, provenientes de suelo carioca, y leve baja del riesgo país, a pesar del peligro de peronismo y otras acechanzas.
Aunque por fortuna apareció el titular de Yrigoyen 250 -sede de Economía- con el vaticinio que, aún juntándose todas las expresiones disidentes con la ultraderecha, el año que viene van a perder “por paliza”. Si bien con algo de prudencia, el inefable Toto eludió precisar si ese ´pesto´ sería suministrado por copitos u otros patovica de la causa violeta.
En lo particular, la economía va bien y se nota por la algarabía que hubo este lunes en los mercados especulativos, al que los envidiosos denominan timba bursátil. Cierto es también que millones de connacionales no alcanzan a parar la olla hogareña (complementada por la de comedores barriales), azuzando a los más chicos, a los más grandes y también a los del medio para ir a procurarse el pan.
Pero en este último caso, junto con los mendrugos, además les falta paciencia. Los mejores 18 meses pudieron no haber llegado en junio pasado, tal vez obstaculizados por el Mundial de Fútbol y la fallida final contra España. O puede que se demoren un poquito más y arriben en 2028, según el vaticinio de Milei en París [NdR: Ver artículo ].
Para colmo, en 32 días más llegará al país el Papa León XIV. Con todo lo que la numerología pudiese advertir, respecto al contenido esotérico de esta cifra camuflada en números romanos. Y hasta es probable que el Sumo Pontífice tome el partido de los impacientes, cuyo reclamo pone en peligro el Riesgo País y el equilibrio fiscal.
Otro de los ya enlistados en esta prédica es el sociólogo Artemio López. El director de la consultora Equis evaluó al comenzar esta semana que, aún con apoyo de los mercados bursátiles, “Milei puede afirmar que el programa es exitoso”. Pero en contraste asoma “la percepción que las clases populares tienen de sus propias condiciones de existencia”.
Una disyuntiva que ocurre “cuando una mayoría siente que trabaja más, paga más y tiene menos seguridad sobre su futuro, los indicadores macroeconómicos dejan de producir legitimidad”. Así, “el problema de Trump puede terminar siendo también el de Milei: una economía puede ser exitosa para los mercados y políticamente desastrosa para un gobierno cuando el crecimiento no se traduce en bienestar para las mayorías”.
Sin embargo, desde la economancia el ministro Caputo es capaz hasta de tirar piedras sobre su mismo techo y también al del Presidente, quien no resigna sus aspiraciones de obtener el Nobel de Economía en un par de días más. “No se necesita saber de economía para entender que un mes suba al 25%, al mes siguiente baje al 32, al mes siguiente suba al 24”, acometió este lunes en una homilía para un centenar de personas que miran el stream Carajo.
Sea lo que fuere a lo que intentó referirse, Caputo indicó que “la tendencia a ciclo, lo que hace es sacar lo que se llama el ruido”, planteó introduciendo esta metáfora sonora. Entre los ejemplos elegidos, incluyó “paros”, “el Mundial”, “ahora viene el Papa, por ejemplo”, alertó sobre esta ristra de atentados que vienen incubándose con la meta de hacer trastabillar al gobierno.
Digan que todavía está demorada la ley malvinera en el Congreso nacional, sino, posiblemente no faltaría algún ideólogo que proponga marcar como “terrorista” a toda protesta social, movilización deportiva o muchedumbre religiosa. Si el simple vuelo de una mosca podría malograr lo de los ´mejores 18 meses´ al caer en cualquier momento (atenti!) o los escasos 820 días que restan hasta el estupendo 2028.
NdR, 6 de octubre de 2026.