
Entierros prematuros en Rivadavia

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Los últimos dos túmulos en campos santos del departamento Rivadavia corresponden a octogenarios fallecidos este sábado en circunstancias no confirmadas, aunque los vecinos y familiares temen que sea por COVID-19. Uno de ellos, en Coronel Juan Solá (estación Morillo) y el otro en la comunidad La Curvita Nueva, cerca de Santa Victoria Este. Ambos en medio del silencio de autoridades locales, pese a los airados reclamos de la ciudadanía.
En el caso del criollo de 80 años, cuyo deceso ocurrió este sábado en Coronel Solá, fue enterrado en el suelo del sepulcro casi a la luz de la luna. No sin que mediase el reclamo de sus familiares al gerente del hospital, Adrián Cardozo, luego que el cuerpo del difunto permaneciera alrededor de 15 horas en la morgue del nosocomio. Esto último, en medio de un agitado operativo que más evidenció temor en el personal del Centro de Salud, antes que el seguimiento de un manual de procedimientos estricto.
Otro destino de tanto vituperio -proveniente de los deudos del octogenario- fue la ascendencia del jefe comunal, Atta Gerala, uno de los omnipresentes, tanto en este mismo cargo como en el rol de receptor de tales evaluaciones motorizadas por la frustración. La internación del anciano databa del fin de semana, debido a problemas respiratorios compatibles con la sintomatología de coronavirus, los que ya arrastraba en su domicilio de barrio Mataderos. Finalmente, falleció a las 4 AM del sábado.  
Sin embargo, el dolor de los familiares varió hasta el enojo al notar que las autoridades del centro de salud no alcanzaron a confirmar o refutar la causa, lo que derivó en discusiones a grito pelado. Otro tanto sucedió luego, entre los parientes del hombre y los uniformados de la Comisaría 44, lo mismo que con el Jefe comunal de Coronel Solá, dado que se les negaba la entrega de los restos.
En el destacamento policial, el alegato fue que el personal no contaba con los elementos de bioseguridad para realizar el traslado del cadáver hasta el cementerio local, el mismo razonamiento que invocó el intendente Gerala. Hasta que finalmente “a la oración”, como denominan los lugareños el umbral entre la tarde y la noche, pudieron darle algo así como una sepultura (Ver Video en la parte inferior de este artículo). El personal municipal admitió que ni siquiera contaba con una cuerda para dicha tarea.
Una situación casi idéntica se dio este mismo sábado en Santa Victoria Este, luego de la internación por síntomas similares de otro señor, octogenario, proveniente de la comunidad aborigen La Curvita Nueva. En este centro de salud, el gerente César Oviedo hasta este domingo no había emitido comunicado alguno en relación al fallecimiento del anciano, sucedido en la noche de este sábado.
Con una diferencia de 25 kilómetros entre ambas localidades, el mix de dolor y bronca en los pobladores, direccionado hacia las autoridades locales, se hace más evidente cada hora que transcurre de este fin de semana. En el medio, las gestiones prometidas desde el Ejecutivo provincial ante Casa Rosada, con el fin de dotar al departamento Rivadavia de hospitales de campaña. El alarma ya se encendió en esta región. 
NdR, 30 de agosto de 2020.  
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