La digestión de un mal trago

Con gran parte de la producción de vid en jaque en nuestra provincia, volvieron a aflorar las principales amenazas para el sector. La recesión, la falta de financiamiento y las fuertes sospechas de introducción de líquido extraprovincial. A continuación, un breve repaso de las alarmas encendidas en territorio vallisto para la ya hostigada economía gaucha.
Hace 8 horas Economía


#VinosVueloBajo

M.R.

El misterio acerca del macaneo o veracidad de los “vinos de altura” gauchos volvió a meterse en medio de la crítica situación que atraviesa la vitivinicultura en nuestra provincia. Tal develación se adjuntó al pedido de asistencia financiera a través del Banco Nación, solicitada en la semana por medianas y pequeñas empresas del sector ante autoridades nacionales.

Como portavoz de Coo.Vi.Agro, el productor Miguel Lovaglio resumió que el objetivo prioritario es “conseguir alivio financiero” que evite ejecuciones por deudas, a la par de “lograr una identificación más clara de los vinos de origen salteño”. Dos elementos igualmente perjudiciales en la vitivinicultura como en el desarrollo de su mercado para comercializar o marketing, si así prefieren denominarlo los anglófilos.

En referencia a la segunda amenaza, Lovaglio estimó que “entre el 60 y el 70% del vino que se vende en Salta lleva denominaciones genéricas como -Vino de Argentina-, lo que dificulta distinguir la producción de Cafayate, de la que llega desde otras provincias y genera competencia desleal para nuestros productores”, ratificó a Nuevo Diario este fin de semana [NdR: Ver artículo ]. Es decir, un ensamble interprovincial de brebajes que atenta contra el vuelo propio, la altura y las ínfulas de barón de la Bordeaux implantado en suelo vallisto.

En cuanto al otro tifón en contra de la vitivinicultura gaucha -las terribles heladas que despidieron al último invierno- las señales desde nación o los intentos locales no fueron del calibre esperado por los productores salteños. En el último encuentro de los viticultores locales con el titular de Subsecretaría de Agricultura de Nación, Martín Giaccio, además del rollover de créditos subsidiados pidieron un “waiver” de la Agencia de Recaudación (ARCA), a fin de frenar los embargos en fincas y bodegas.

Respecto a la extensión de plazos en créditos y tasas de interés, Giaccio adelantó que tal pedido de los productores salteños irá con alta probabilidad a papelera de reciclaje. En tanto, a futuro se comprometió a consultar en ARCA y a gestionar eventualmente algún respiro desde catastros tributarios.

Al parecer, Giaccio no consiguió estremecerse con el material fotográfico que le extendió Lovaglio, consistente en fotos del perjuicio en las plantaciones de vid que dejó la helada de -6º, así como las pérdidas que ésta ocasionó. En tanto, las líneas de créditos anunciadas por el gobierno salteño y el Banco Macro fueron desechadas por los bodegueros como eventual solución, luego de escudriñar tasas de interés y plazos para el repago.

En el resumen de la situación de los productores vallistos, Lovaglio señaló que “la prioridad pasa ahora por conseguir alivio financiero, y así evitar nuevas ejecuciones y lograr una identificación más clara de los vinos de origen salteño”, le dijo a Nuevo Diario. Es alguien que sabe de lo que habla, a diferencia de muchos de nuestros impostados señores de imaginarios “chateau” del Este francés relocalizados en el centro-oeste y en el suroeste salteño.

Según la reseña del portal Bichos de Campo, en abril de 2025, la vocación por el cultivo y producción de elixires rojos y blancos de los Lovaglio proviene de más de siglo y medio atrás. Cuando Rafaelle Lovaglio, un inmigrante italiano llegado en 1870, designó a Cafayate como lugar para su proyecto de plantar vid y luego procesarla.

Aquella tradición, luego apuntalada por el arribo de su hermano -Giuseppe- y continuada sin pausas por sus hijos, nietos, bisnietos y sobrinos bisnietos. Entre quienes se inscribe el titular de La Bodega del Viento y vicepresidente de la cooperativa Coo.Vi.Agro -Miguel Lovaglio-, especializado en el cultivo de uvas Tannat y Sirah. Cuyo arraigo resulta más indudable que el de los Infernales güemesianos. 


NdR, 27 de septiembre de 2026.

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