
Enrique/Gustavo: un 11-A cada uno

#DosVocesInmortales
M.R.
Existe un innegable paralelismo artístico entre uno de los más grandes talentos que tuviese el rock argentino y su equivalente ibérico más encumbrado, en términos cualitativos. La conexión a la que nos referimos es la que emparenta a Gustavo Cerati con Enrique Bunbury y, por consiguiente, a Soda Stereo con Héroes del Silencio.
Resaltamos la pertinencia del término -paralelismo- utilizado en la presente monografía, en función de referir a senderos que marchan casi a la misma velocidad, aunque siempre por carriles distintos. El de Cerati con Bunbury, además, está conectado por un rasgo que alentará el ánimo en la condición esotérica de los números: la fecha del 11 de agosto como nacimiento de ambos.
En efecto, Gustavo Cerati nació un 11 de agosto de 1959 en el barrio porteño Palermo Chico, en el seno de familia de clase media-alta y, como tal, decidió su instrucción en la educación pública. Ocho años más tarde, un 11 de agosto de 1967, sería alumbrado en Zaragoza la gran voz del rock español, bajo el nombre Enrique Ortiz de Landazuri Izarduy, o sea, Enrique Bunbury para los amigos.
A gran distancia entre los respectivos países y a un par de años de diferencia en edad, sendos proyectos musicales por los que ambos lograrían fama y reconocimiento abrevaron en fuentes de inspiración similares. Es decir, los primeros trabajos de la banda británica The Cult, tan presente en algunos pasajes de Soda y definitivamente en los primeros álbumes de Héroes (en particular, en “El mar no cesa”, de 1988).
Es cierto que en la raíz de los argentinos había bastante de The Police, mientras que en los ibéricos la fuerte señal venía por el lado de The Doors. Lo cual, lejos de contravenir, refuerza la idea de dos proyectos que trazaron sus caminos uno a la par del otro, sin caer en copias más descaradas de un tercero o cuarto en cuestión.
Los dos permanecen en el Valhalla rockero como las voces más coloridas y poderosas, tal vez como pocas veces se recuerde en esta variante musical y como resulta evidente en canciones con algo más de toque romántico [NdR: para ello, aconsejamos repasar “Corazón Delator” del repertorio argentino y “La chispa adecuada” de su par ibérico]. Al igual que el rescate de Cerati al primer rock nacional homenajeando a Vox Dei –“Génesis” del unplugged- y Pescado Rabioso –“Bajan” de su primero solista-, mientras que Bunbury destacó a su coterráneo Raphael por su aporte a la música hispanoamericana.
En la actualidad, cualquier comentarista musical español a quien se le hiciera oir canciones de Soda Stereo (en aquel país no es tan conocido), casi de inmediato buscaría una aproximación por medio de Héroes del Silencio. Y no porque exista una suerte de Soda cantando y sonando con tonada española, sino, en virtud de la potencia vocal, más la pulcritud sonora del tándem guitarra, bajo, batería y teclados.
Al respecto, baste escuchar y comparar el sonido de “Culpable” (Héroes del Silencio, álbum ´El espíritu del vino´) y el de “Prófugos” (Soda, álbum ´Signos´ y ´Gira me verás volver´). O bien, podría ser mediante dos respectivas power ballads como “Malas intenciones”, del conjunto de Bunbury y “En la ciudad de la furia”, himno ceratiano.
A fines de octubre de 2014, en la gira “Hijos del pueblo”, precisamente Enrique Bunbury y Andrés Calamaro pasearon su talento por casi todo el continente americano. El corte elegido para este álbum conjunto fue “Crimen”, el homenaje de ambos al fallecido Cerati, colega que finalmente había partido un mes antes. Motivo adicional para poner a volumen alto estas gigantescas contribuciones al rock en español de todos los tiempos. 
Escuchá las creaciones de Bunbury y Cerati en NdRRadio Vintage. 
NdR, 11 de agosto de 2026.
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