
La suya está

#SaleParaSubasta
F.P.
La directora del FMI Kristalina Georgieva visitará este martes la formación Loma Campana, en Vaca Muerta, en el tramo final de la visita de supervisión de los recursos de la Argentina. No resulta un dato menor que la nuestra es la nación más endeudada del planeta con el organismo dirigido por la búlgara, quien ayer presidió una reunión a pleno del gabinete violeta y una rueda de prensa.
Georgieva hasta se dio el gusto de recibir la “10 albiceleste”, idéntica a la ostentada en la actualidad por Lionel Messi, como antes la distinguió Diego Maradona y en su país Hristo Stoichkov [NdR: Ver artículo ]. En este caso, ofrendada por el ministro Luis Caputo, alguna vez rebautizado como “el Messi del Fiado”, y una retrospectiva hacia 2018 cuando su antecesora -Christine Lagarde- visitara nuestro país.
Frente a tantos convites, la titular del FMI anticipó que la Argentina violeta no requeriría asistencia financiera extra del Fondo Monetario e inserta entre tantos artificios lingüísticos mencionó el concepto de las “condicionalidades”. En efecto, tras su recepción en la víspera en Yrigoyen 250 aludió en X a las instrucciones para “crear condiciones”. lograr “un crecimiento más fuerte”, atraer “inversión” e inducir a la “creación de empleo”.
Sin embargo, en la posterior conferencia de prensa que dio en Casa Rosada, con Luis Caputo asintiendo cada frase, anunció que “la confianza del mercado ha regresado”. Aseveración que más tiene que ver con el anuncio de no más auxilio financiero del FMI, antes que el escenario proclive al arribo de divisas del sector financiero privado.
De hecho, Caputo intentó sondear en el distrito financiero neoyorkino, a fin de evaluar emisiones de nueva deuda soberana en el mercado internacional. Pero dichos fondos le pusieron la planta del pie en el pecho, luego de evaluar el Himalaya de deuda que nuestro país debe pagar el año próximo (u$s 7,709 millones) y los tres siguientes, además de la prerrogativa del FMI para cobrar primero que nadie.
El analista económico Alejandro Bercovich evaluó en la pasada medianoche, en C5N, que “el efecto benéfico para los acreedores de la confianza que el FMI pueda tener sobre el plan económico de un país empieza a diluirse”. De acuerdo al cronograma de vencimientos, “los acreedores ven que la deuda privilegiada con el Fondo siempre se mantendrá y que el peso del recorte recaería sobre ellos”, en caso que el mileidismo -después de saldar compromisos con el FMI- proclamase al resto su famoso No-hay-plata.
A esto se debe la medición del riesgo país por encima de los 440 puntos básicos, reveladora de una administración como la violeta que cosecha copiosa argamasa con elogios por parte de acreedores públicos. Aunque a la hora de la acción desde el sector privado, se mantiene la advertencia que seguirán escaseando los papiros.
Por todo ello, el arribo de la Nº1 del Fondo Monetario disparó la retrospectiva de aquel “inolvidable” julio de 2018, durante el gobierno macrista, anfitrión de Christine Lagarde, antecesora de Georgieva. Con u$s 45.000 millones bajo el brazo, en aquella ocasión el organismo internacional dispuso un auxilio a otro gobierno de derecha, el que igualmente sucumbió electoral mente un año más tarde. 
NdR, 28 de julio de 2026.
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