Del dólar al puntano y las cuasi

El objetivo en tonalidad verde narra una serie de accidentes para el camino, casi todos que exigirán de carga adicional en la ya atribulada ciudadanía. Una proyección en la que la visión fantasmal de las cuasimonedas logran entreverse, en medio del polvaredal. Mientras avanza la emergencia económica y el cuentagotas para administrar las divisas que pagan salarios.
Hace 2 años ASUNTOS DE FONDO


#HaloDolarizador

La alfombra verde para los ingresos populares, según todo indica, tendrá algunos altibajos en la orografía socioeconómica hasta concretarse. En el camino, hay de todo: emisión de títulos a rolete para algunos y salarios en cuotas o hasta el revival de las cuasimonedas, al estilo de los Patacones, Lecops y Luncheon Checks como al comienzo del siglo XXI. 

San Luis y Santiago del Estero se declararon en emergencia económica, aunque la primera advirtió que pagará en dos cuotas -entre diciembre y enero- los haberes de los agentes de la administración pública. No es mejor la proyección en las demás provincias y es ahí donde empiezan a corporizarse las cuasimonedas en la durísima senda hasta llegar al -lejano- objetivo de entronizar al dólar estadounidense como el circulante en las finanzas criollas. 

Un anhelo que funcionó como disparador en el reciente panorama electoral, pero que para el economista Paul Krugman responde, más bien, a efluvios del “pensamiento mágico en materia monetaria”, como lo resumió este fin de semana en una columna en el New York Times.  De ahí que el Nobel de Economía considerase “sorprendente que los argentinos crean en este tipo de pensamiento” emparentado con la brujería, aunque el antecedente inmediato de la Convertibilidad menemista ofreciera ya un espejismo en tal dirección. 

Así, Krugman se remontó hasta aquel “compromiso respaldado por una ´junta monetaria´ que fue promocionada por conservar un dólar en reserva por cada peso en circulación”. Pero que a las hora de los bifes resultó que “los pesos nunca estuvieron respaldados al 100% con dólares, pero este respaldo incompleto no fue la razón por la que el sistema se derrumbó”.

El especialista recordó que “el problema fue que al haber eliminado la posibilidad de usar una política monetaria para impulsar la economía cuando era necesario, la Argentina se vio atrapada en una recesión prolongada y extenuante. Además, la junta monetaria no resolvió el problema persistente de los déficits presupuestarios que tenía el país”. Es decir, nada de despegue productivo, tampoco solución a los problemas fiscales. Y en suplantación del horizonte en verde, el país desembocó en las cuasimonedas.

Un panorama similar a este tramo final es el que parece ahora, a diferencia del epílogo convertible, en el comienzo de la gestión neocon y el “pánic atack” en los millones de connacionales enlistados en la categoría de asalariados. Lo que una inflación en niveles altos dejada por el gobierno anterior, luego de una ruinosa devaluación del 118 % (record histórico de la gestión mileidista que la acercó a niveles de las peores épocas del alfonsinismo) cuyas consecuencias plenas todavía no experimentó la ciudadanía. 

Si hasta el economista ortodoxo Carlos Melconian alertó en la semana que se va, acerca de la población como receptora de tamañas descargas. En cercanías de un fin de año para el que organizaciones barriales ratificaron el regreso las calles para los próximos 19 y 20 de diciembre.

NdR, 15 de diciembre de 2023.

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