
Mejor el debate franco

Por: Federico Pérez (*).
Al fin y al cabo, el muchacho salteño ejercía el periodismo! Pero fue condenado a cadena perpetua por cometer un doble crimen, estremecedor! En esta contraposición, que tal vez bordea el extremo del asunto, deberíamos encuadrar el cruce entre el mandatario a punto de asumir y el cronista del diario La Nación, Hugo Alconada Mon. Y también las “reflexiones” sobre las garantías para el ejercicio del periodismo.
La cuestión surgió este lunes, cuando el periodista le atribuyó a Fernández incurrir en lo tipificado en el Código Penal, en su artículo 256 bis 1° parte, y que pena su comisión hasta con dos años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos. En una publicación con excesiva temeridad, a lo que el catedrático de la UBA -precisamente en Derecho Penal- y futuro Presidente adelantó que no toleraría ello en silencio, sin plantear objeciones.
Tuvo la publicación de Alconada Mon algún intento de sembrar dudas sobre la legitimidad del próximo mandatario, antes de comenzar el mandato? Las imputaciones que en esta misma jornada rechazó su compañera de fórmula, ante el Tribunal Oral Federal 2, podrían servir de algún atisbo. Algo que hasta reconoció Carlos Pagni, analista político del diario La Nación!
El ejercicio de la tarea periodística está exento de censura previa (algo que podría resultar discutible en el caso de la justicia salteña), así que las publicaciones sólo podrán ser objeto de achaques jurisdiccionales con posterioridad a su publicación y/o difusión. De manera tal que extender a cualquier materia de análisis, desde la aplicación de una simple multa por mal estacionamiento hasta casos como el de Gaspar Cinco, parecerían un exceso si se los vinculara con la supuesta defensa de la libertad de prensa. Además de perjudicial para el resguardo de una profesión amenazada por otras causas, más reales y contundentes.  
Al respecto, la socióloga Alcira Argumedo concluyó este martes que “la sobrecracia no es libertad de prensa”. Y explicó que “los negociados con activos y regulaciones del Estado de Magnetto y de Saguier tampoco son libertad de prensa”, dijo en alusión a los dueños de Clarín y La Nación. “Y que periodistas del sobre y empresarios saqueadores se oculten bajo la libertad de prensa es justamente lo que la debilita”, sentenció en una cuestión en torno a la que coincidimos.
Por su parte, el ex juez Carlos Rozanski recordó que “Hugo Alconada Mon participó en la operación sobre la excarcelación de Fariña. Lo denuncié por escrito en 2016 ante el Consejo de la Magistratura y nunca lo investigaron”. Ello debería bastar como explicación a ciertas entidades vinculadas al periodismo, salvo para FOPEA, ya que es sabido que es un caso perdido, en vistas del generoso auspicio que le ofrecen la Embajada de Estados Unidos y la de Gran Bretaña.
En tanto, el colega Carlos Alonso puntualizó que “la Gestapo de Lombardi en Canal 7 cobra sueldos de 200 mil pesos para perseguir y prohibir compañeros y compañeras periodistas”, a quien esté verdaderamente preocupado por los ataques a la libertad de prensa. Y remató indicando que “este es el salario mensual del gerente de noticias que a vez preside el sello FOPEA”. 
Desde otro punto de vista, el editor periodístico y literario Sergio Olguín expuso que una “revista de importante diario nacional, está pidiendo a las editoriales que envíen cuentos para publicar como ´difusión´ de sus escritores, sin intención de pagar. Traducido: quieren cuentos gratis para llenar páginas durante el verano. Hablemos de precarización laboral”, remató.
La sombra que se extiende hoy sobre el periodismo tiene mucho más que ver con el manejo discrecional de la pauta publicitaria, la persecución laboral y la precarización, antes que con figuras que ganan fortunas de origen al menos cuestionable. Esto, dicho en tono de no aventar sospechas de que realizan operaciones de inteligencia, con el fin de desestabilizar algunos gobiernos. Y decimos “algunos” con el explícito fin que no se generalice al resto.
Es así que tanto el cianuro que fue determinado como el elemento decisivo en el caso Gaspar Cinco, como la imputación del periodista de La Nación hacia Alberto Fernández, podrán parangonarse o no. Serán susceptibles de reflexiones elásticas o inflexibles, de acuerdo a cada caso. Como sea que resulte tal inferencia, ninguno de los dos tiene que ver con la libertad de prensa.
(*) NdeR, 3 de diciembre de 2019. 
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