
En qué convirtieron a Toni

#Cualquierismopolitico
La filantropía y los puestos ad honorem suelen despertar más sospechas multidireccionales que ejecutivos del FMI en obras de caridad. Lo prueba Antonio Aracre, protagonista de una voluminosa cantidad de volteretas que esta semana lo dejaron cerca de Patricia Bullrich, luego de pronunciarse a favor de Schiaretti y comandar a los asesores de Alberto Fernández. 
Los expertos en trigonometría aceptan el desafío de abocarse a las mediciones del caso Aracre y sólo falta acordar si el número final dará 359º o 360º. En la semana que se va, el otrora asesor presidencial se anotó entre los poquísimos en respaldar a Bullrich, luego de la puñalada trapera que le administró a la candidata presidencial su propio subconsciente.
Así, Toni Aracre salió en defensa de la precandidata de JxC tras su revival delarruísta y su propuesta de obtener un “blindaje” con papiros provenientes de afuera, cerca de la capital estadounidense. Según el ex ejecutivo de la firma Syngenta, la finalización del cepo debe hacerse de manera veloz, salvo que el dirigente desconfíe de “la solidez fiscal del plan económico que le presentará a la sociedad”. 
De modo tal, indicó que eso requiere de “coraje y liderazgo” como el que -interpretó- resume Bullrich, luego de plantear la misma herramienta equivalente al iceberg para el Titanic usada al final del gobierno de Fernando De la Rúa. Un parentesco con la inolvidable gestión 2001 que espantó a propios (excepto Ricardo Löpez Murphy), a rivales (Rodríguez Larreta y Gerardo Morales, quienes fueron compañeros de gabinete 22 años atrás) y a extraños (Javier Milei se desmarcó velozmente de estos planteos).
Como se dice comúnmente, Aracre se puso traje antiflama y salió en defensa de “Carolina Serrano”, el alias utilizado por Bullrich en la época de Montoneros. Si hasta llegó a fundamentar en la red social X contra los que generan “tanto revuelo por la palabra Blindaje”, aunque en realidad tal anatematización obedece a sus catastróficos efectos socioeconomícos.
De modo tal que en esta encendida defensa de Bullrich, blindaje y programa económico, llegó hasta a exigir concretarlo a ritmo de refucilo: “Lo que no se haga en los primeros 90 días no se hace más. Blindar es proteger e incluso puede incluir la regulación de capitales”. Es decir, si la señal vial más próxima indica un precipicio, ir hacia esta dirección de manera atolondrada, sin pensarlo mucho. 
El Toni Aracre que emergió esta semana, claramente no es el mismo de unos meses antes. Por aquellos entonces, el ex ejecutivo de Syngenta se había expresado a favor de la precandidatura presidencial encarnada por el cordobés Juan Schiaretti, mariscal de la región central del país, donde la prosperidad agraria se mide en la cantidad de agroquímicos demandada. 
En cambio, 7 meses atrás Aracre ingresaba a Casa Rosada como Jefe de Asesores de Presidencia de la nación. Fiel a su perfil inquieto, principalmente para los demás, en dicho cargo -ad honorem- solamente estuvo hasta mediados de abril. Como para completar dos meses en la oficina más cercana al Presidente de la nación.
En las horas previas a su ingreso al gabinete nacional logró el prodigio de hacer reaccionar a la paquidérmica CGT, cuyos alfiles le cuestionaron sus planteos a favor de  una “flexibilización” y/o/u “modernización laboral”. Mientras un grupo de abogados ambientalistas cuestionaba su reclutamiento, debido a su condición de “predicador del agrotóxico y el latifundio”. 
A mediados del pasado mes de abril, se difundió la versión que Aracre podría erigirse en sustituto de Sergio Massa en la cartera de Economía. Versión acompañada por un programa cambiario que  Alberto Fernández tendría en carpeta, el cual había elaborado por las mismas pezuñas de Toni. 100 días después, inició coqueteos con el bullrichismo. Asi, el giro debe ser de 359º. Un recorrido largamente conocida por la precandidata presidencial de la diestra. 
NdR, 28 de julio de 2023. 
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