
Todavía se huele a teen spirit

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Un 5 de abril de 1994 se reseteaba un fenómeno aún más grande en el rock, una de las denominadas como la última revolución en esta corriente estética y artística. A los 27 años, decía “basta” Kurt Cobain e iniciaba una especie de culto a su grupo, Nirvana, como también al componente filosófico y doctrinario de lo que luego se denominaría como Generación X.
En alguna ocasión, el rubio más famoso de Seattle le había dicho a una periodista demasiado afecta a la literalidad en las entrevistas: “Por supuesto que no, pero podes publicarlo”, respecto a una alusión a su supuesta homosexualidad. Una broma entre los integrantes del grupo que completaban Krist Novoselic y Dave Grohl, a partir de ironías sobre su elección sexual en un ambiente con fuerte predominio machista.
El guitarrista e ideólogo de la banda tenía en su pasado de infancia algunas muestras de hostilidad, luego que en la escuela tuviese como amigo a un niño a quien los demás rotulaban como asumiéndolo gay. A lo mejor, fue eso lo que lo llevó en su adolescencia a militar en grupos a favor del aborto o en defensa de las minorías. En su mayoría, en la escena alternativa estadounidense.
También estas compañías acercaron a Cobain a bandas como Bikini Kill, una de cuyas integrantes era Tobi Vail, con quien mantenía una relación sentimental, a finales de los 80. En una de esas noches de juerga, posteriores a alguna salida callejera con graffities a favor del aborto u otras consignas feministas, la chispa se encendió y tal vez cambió la escena musical para siempre.
Fue Kathleen Hanna, amiga de Grohl, quien escribió en una pared “Kurt smells like Teen Spirit”. Una manera de señalar que el cantante de Nirvana tenía algo con la baterista de las Bikini Kill (Vail), a tal punto que mantenía en su ropa un halo de la fragancia que usaba su pareja de entonces. Teen Spirit era la marca de un desodorante de uso muy extendido entre las chicas de aquella época, aunque Kurt no tenía idea sobre eso.
Aunque el guitarrista y cantante entrevió en esas dos palabras una resonancia más profunda. Cobain, sin saber a qué se refería su amiga interpretó, no en relación al desodorante, sino que Hanna se refería a su espíritu rebelde y bastante chúcaro. De ahí saldría la canción que desataría el tsunami del grunge y el tema que quitaría a Michael Jackson del primer puesto del ranking estadounidense.  
El resto de las historias se han hecho cuestión muy conocida en el rock y en otras vertientes artísticas. Cobain solía imprimir en las contratapas de los discos de Nirvana la advertencia que “si discriminas a los gays, negros o sos violento con las mujeres, hacenos un favor y hacete un favor: no vengas a nuestros shows, ni compres nuestros discos”.
Por aquellos tempranos 90´, los shows de Nirvana incluían algún momento en que Kurt se tiraba de espaldas sobre la marea de fanáticos y las manos lo transportaban por casi todo el resto del campo en que se realizaba la actuación. A eso, los músicos denominaban “el verano del amor”, como contó Grohl en innumerables oportunidades previas a una tragedia más reciente.
NdR, 5 de abril de 2022. 
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