
La púa que mece la cuna

#TonyIommi #CumpleBlackSabbath
M.R.
El tipo inspiró a varias generaciones de los rockeros más aguerridos del planeta está de cumpleaños este sábado. Hablamos del gran Tony Iommi, nacido en Aston (Birmingham) un 19 de febrero de 1949 en un hogar integrado por inmigrantes italianos que administraban una tienda muy popular en este poblado británico.
De hecho, sus padres –Anthony y Silvia- tenían algo de guita, ya que habían heredado un viñedo en su país natal, de donde también traían el culto católico al que no eran devotos al extremo como otros tanos. Esta tradición es la que pudimos verle cuando fuimos a la actuación que en la gira The End dio con Black Sabbath en el Orfeo Superdomo, en Córdoba, a fines de noviembre de 2016 [NdR: despiole de show con la formación original, excepto el batero Bill Ward, y grata sorpresa con la apertura a cargo de Rival Sons].
Toni con una gran cruz sobre su remera negra, moviéndola al ritmo de cada punteo maléfico de otra de las zurdas mágicas que pisaron alguna vez las tablas, se convirtió a lo largo de 4 décadas en un clásico del rock. También impulsó hacia las seis cuerdas a monstruos como James Hetfield (Metallica) o Hank Sherman (Mercyful Fate). Nada menos.
Junto a la formación original de Sabbath, la que lo incluía a la par de otras leyendas no menores del rock como Ozzy Osbourne y el formidable bajista Geezer Butler (el baterista Bill Ward no aceptó ser de la partida y lo reemplazó Tommy Cufletos) en 2016 llevaron los clásicos de la banda por todo el mundo. “Paranoid”, “Iron man”, “Snowblind” (Ver el video) y “Masters of reality” sonaron mejor que nunca. Las melodías envolventes e hipnóticas como extraídas de un cuento de Poe, otras de tonos como de madrigales o sinfonías, fueron, son y serán el sello de Tony.
Es un hecho que cabe consignar aquel accidente en un establecimiento fabril, el cual le rebanó dos dedos. Casi se da por vencido, luego de este siniestro laboral. Sin embargo, un superior del establecimiento le sugirió escuchar al genial Django Reinhardt, quien zafó no sólo de un incendio –el cual le provocó pérdida de movilidad en varios dedos-, sino también de los nazis.
Esta recomendación, tras el accidente, se repitió de manera insistente, hasta que Iommi no sólo escuchó tocar a Reinhardt. “Le dije que pensaba que era realmente bueno y luego me dijo: ´Sabes, el tipo solo toca con dos dedos en la mano del diapasón debido a una lesión que sufrió en un incendio terrible´”. Según el músico, “esta revelación me sorprendió por completo y quedé tan impresionado por lo que acababa de escuchar que de repente me inspiré para volver a intentar tocar”, contó en 2012 a Wayback Machine.
Esto devolvió a Tony al hemisferio del encordado y un gran envión a Sabbath, integrante de la gran trilogía (junto a Zeppelin y Deep Purple) del rock de los años setenta. Con su eterna Gibson SG predispuesta a hipnotizar al público.
NdR, 19 de febrero de 2022.
Más Noticias


Previa de IDEA Rosario

Un balance del 7

6-A con la pava en el fuego

Ni para Molinos de viento

Haciéndose los rulos, la rosca y los Andes

Obsesión violeta del 6-A

Sin mirar y sin tocar

Señal desde el Oeste

La treta de amurallar el BCRA

Cómo terminar julio y pasar agosto

