
La letra que canta el cuerpo

#PortadaPhysicalGraffitti #AngelHeart
F.P.
En los días finales del pandémico 2021 la cuenta de New York City Photomaker recibió innumerables pedidos para volver a publicar una foto actual de un lugar emblemático (Foto 1). Nada menos que el frente del edificio situado en el 97 de la calle St Mark´s Place, en el East Village neoyorkino, utilizado en la portada de “Physical Graffitti”, el disco que los Led Zeppelin editaron en 1975.
Los NYC Photomaker explicaron este lunes que debido a que la banda británica es tendencia republicaron una foto tomada del 96 al 98, en el “Saint Mark’s Place in New York City’s East Village” es decir, “the cover of Physical Graffiti” (Foto 2). El frente de esta construcción fue una de las mejores ocurrencias del artista plástico Peter Corriston, en función de los detalles estéticos como la simetría y el impacto visual, más un toque de misterio.  
Este último rasgo, tal vez haya inspirado al director Alan Parker para hacer una suerte de homenaje visual a esta portada en la película “Angel Heart” -aquí traducida “Corazón satánico”, aparecida en 1987-, en la escena de la habitación donde tiene lugar una ceremonia diabólica (Foto 3). Lo que reafirma el acierto de Corriston al intentar dar con el concepto gráfico buscado por la banda británica y particularmente por Jimmy Page [NdR: en la misma línea que lo hiciera el estudio Hypgnosis para la portada de “Houses of the holy”, en 1973]. .  
El eje del trabajo, un disco doble y de los más variados a nivel compositivo, se definió a través de Page como todo el caudal de energía física y de escritura que habían puesto en la producción de 15 canciones incluidas en este disco. En él, se pueden encontrar ritmos orientales en “Kashmir”, toques funk en “Trampled underfoot”, el tradicional estadounidense en “Boogie with Stu” (del cual participa el pianista rollingstoniano Ian Stewart), el folk and roll en “Black country woman”, o la electroacústica “Down by the seaside”. Entre los habituales rock que cultivaba el grupo.
A punto tal que un artista tan rompebolas como Robert Plant reiteraría hasta muchos años después que “Physical Graffitti” fue lo que más satisfecho lo dejó en sus épocas con el dirigible plateado.  Claro, así cualquiera lo estaría. Un disco memorable y una tapa del trabajo que iba como anillo al dedo.
Al día de hoy, el ahora famoso edificio neoyorkino se convirtió en lugar de culto para los seguidores del rock. Contra lo que se predicaba en relación a la banda y su tono oscuro, lo que floreció a partir de este trabajo fue un generoso y próspero negocio: en los alrededores, un bar y una tienda de pilcha llevan el nombre “Physical Graffitti”. Y facturan bastante bien.
NdR, 27 de diciembre de 2021. 
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