
El acento en la Y

Por: Federico Pérez (*).
El pronunciamiento público que acompañó Fernando Yarade en su renuncia a la Jefatura de Gabinete provincial puso en el centro de la escena el interrogante sobre tareas de espionaje, presuntamente realizadas desde alguna oficina del gobierno salteño. Desde este martes, las versiones y otras amenazas de dimisiones por parte de funcionarios provinciales fijaron la atención en Ramiro Lucena.
El mencionado ex miembro de la Policía Bonaerense, afincado en nuestra provincia y con un cargo en el área que depende del ministro Marcelo López Arias -titular nada menos que de la cartera de Gobierno, Justicia y Derechos Humanos- parece ser un reconocido artista del husmear en la vida del prójimo. Tal como lo señaló este miércoles el portal Que Pasa Salta, Lucena había sido expuesto en 2014 por el actual candidato a vice de Macri, Miguel Angel Pichetto.
Yarade indicó, 24 horas antes, que su familia había sido espiada por un drone y no dudó en apuntar a “gente sucia”, capaz de llegar hasta este grado de violación a la intimidad. A esto, le sucedieron las tentativas de seguir sus mismos pasos, por parte de los ministros Emiliano Estrada (Economía) y Graciela Pinal de Cid (Producción), hasta ahora dejadas en suspenso en el Ejecutivo provincial.
Es más, según circuló en la víspera en algunas redes sociales, el propio ministro Estrada habría encontrado su despacho con varios de estos artefactos de escuchas diseminados en lugares equidistantes. En este escenario, como una especie de salvador en tonalidad oscura, emergió al auxilio de este contexto aberrante la imagen de Lucena.
El antiguo oficial de la Bonaerense desembarcó en Salta en 2017, al amparo de la por entonces ministra de Justicia y DDHH, Pamela Calletti, asidua de los cursos de geoestrategia y amenazas terroristas que se dictan a los miembros de la Red de Acción Política (a la que curiosamente también suscribe Yarade). Fue así que la esbelta funcionaria no tuvo empacho alguno en formalizar el ingreso del comisario Ramiro L. a la Secretaría de Políticas Criminales y Asuntos Penitenciarios.  
Tal vez, al tanto de la peligrosidad del sujeto en cuestión fue que Yarade evaluó como una cuestión baladí acudir a las autoridades policiales, con las cuales tiene mejor piel quien calza jinetas de la Maldita Policía. En contraste, las fuentes oficiosas que hasta este martes estaban predispuestas a ofrecer detalles que parecían desacreditar la denuncia, por estas horas se les taparon estas vías para evitar filtraciones. Y hasta puede que con advertencias similares a las que recibió el ex Coordinador de Ministerios.(*) 
(*) NdeR. 26 de junio de 2019. 
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