#Reversahastaelcuarenta
F.P.
La dolarización
como herramienta para terminar con muchos de los males actuales en nuestro
país, nos referencia en Ecuador que este domingo irá a elecciones en medio de un
clima político violento y situación social de extrema pobreza. La exportación primaria
-bananas- sobre la que descansa la economía ecuatoriana, al igual que la divisa
estadounidense como moneda de curso legal entre sus pobladores, también.
Y no es que la
Argentina tenga como meta enviar plátanos al exterior, sino que en los planes
de la derecha más ortodoxa que hay en capilla hacia el 22 de octubre próximo el
modelo de república bananera es el que se aprecia con claridad. Si tal objetivo
resulta deseable o no, es valoración que dependerá de la cosmovisión que al
respecto tengan cada uno de los 35 millones de ciudadanos en condiciones de
votar.
Un cacho de
historia de por medio, nos suministrará el concepto “república bananera”, un
tanto alejado de la idiosincrasia criolla. Esta denominación está ligada a la
actividad de la compañía estadounidense United Fruit, que en gran parte del
siglo XX inculcó en países de América del Sur y Centroamérica -principalmente en
su clase dirigente- la conceptualización de Estados Unidos en el rol de padrino
político y económico.
La “libertad”
fue el valor reclamado por parte de estos brigadistas, integrados por agentes
de inteligencia, periodistas y diplomáticos, y provistos con apoyo financiero,
flota mercante y hasta trazados ferroviarios. En lucha contra todo lo que
oliera a comunismo, ya fuere simples huelgas en contra de sueldos miserables,
salud, educación, hasta elecciones de autoridades retobadas con la UF o con
Estados Unidos que solían terminar derrocadas o derrumbadas por misteriosos
balazos al azar.
De hecho, hacia
mediados de los 40 un conocido por los argentinos e integrante de la United
Fruit, Spruille Braden, marcó al cubano Fulgencio Batista, lo apoltronó en el
Waldorf Astoria neoyorkino y en una casa en Daytona Beach (Florida) hasta
formatearlo. Luego, en el 52 lo devolvió a su Cuba natal en condición de golpista
y dictador con mano dura hacia sus paisanos, pero no con los estadunidenses a
los que convirtió el país en casino y prostíbulo. Hasta fines de 1959.
Algo similar hizo
la United Fruit en la Nicaragua a la que dejó encargado en 1934 a Anastasio Somoza,
quien con generosidad implícita, tras su muerte, heredó el poder a sus hijos.
Lo mismo que la República Dominicana en la que impuso a Rafael Leónidas Trujillo,
en elecciones “limpias” realizadas en 1930. Tan inmaculadas que hasta el
binomio opositor conformado por Federico Velásquez Hernández y Ángel Morales
retiró su postulación, pese a las habladurías en el vecindario que antes de aquel
´renunciamiento histórico´ habían sido visitados por La 42 [NdR: especie de SS
dominicanas, muy propensas a sembrar el terror, a las torturas y a los balazos al azar].
Bananeras eran
las de antaño
Los ejemplos
abundan en la América Latina de aquellos años. En junio de 1954, la United
Fruit y la CIA conformaron una UTE que actuó bajo el nombre “Operación
PBSuccess” y derrocaron a Jacobo Arbenz de la presidencia en Guatemala. El “militar
del pueblo” o Perón guatemalteco se proponía modernizar la economía del país,
de acuerdo a un modelo liberal y de despegue productivo.
Pero la UF y la
“Agencia” le colgaron a don Jacobo el mote de “comunista”, según ellos bien
ganado por cometer el sacrilegio de plantear competencia con pequeños
productores fruteros a la United Fruit y contra la Mesa de Enlace guatemalteca.
Una locura empardada con renegar de Dios, por lo cual le encontraron reemplazo
en la figura de Carlos Castillo Armas, un militar formado en Forth Leavenworth (Kansas), de bigotito
hitleriano, pero de encendida rabia hacia los comunistas a los que se propuso
perseguir, mediante el terror estatal, mientras los despojaba de pertenencias y
bienes, al igual que al resto de los ciudadanos.
Un dato: en el
golpe de 1954, Castillo Armas entró a la capital junto a una murga de impresentables
llamada Ejército Liberacionista, comandada por John Foster Dulles, accionista de
la United Fruit y hermano del director de la CIA, valga la redundancia. Esperaba
la orden desde El Salvador, hasta la señal dada por la CIA, luego de plantar armamento
con la inscripción del martillo y la hoz, bocado fácil para los diarios
estadounidenses.
Un poco más
cerca en el mapa sudamericano, en 1948 fue el asesinato del dirigente liberal
Jorge Elíécer Gaitán -dirigente de centro y detractor de la UF- lo que dividió
a Colombia por casi 80 años. A partir de ahí, hasta con bases estadounidenses
dentro de su territorio y una dirección político-económica adscripta a
Washington.
El ritual de
banana
De manera
similar y bajo la tutela de la United Fruit, “la historia económica y social del
Ecuador ha estado estrechamente vinculada al destino de la exportación bananera
desde hace siete lustros”, resumió en 1987 un trabajo para la Facultad
Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), prologado por su entonces
director, Jaime Durán Barba.
Esta tesis
señaló que esta fue la “exportación que cambió, en pocos años, el perfil de la economía
y la sociedad nacionales”, dijeron los autores de ´El banano en el Ecuador:
Transnacionales, Modernización y Subdesarrollo´. ”Sin ernbargo, la combinación de
una fuerte demanda de mano de obra y de bajos salarios ha constituido la base del
desarrollo del cultivo; además las estructuras sociales que sustentaron su expansión
perpetuaron la miseria de la mayor parte de la población rural del país” (*).
A mediados de
los 90, luego de un bochornoso paso por la presidencia de este país del
insolvente intelectual Abdalá Bucaram (denominado “el Menem de Guayaquil”) y su
asesor económico, Domingo Felipe Cavallo, entronizó al país en la
convertibilidad: cuatro sucres por cada dólar. En esta antesala a la
dolarización, Bucaram y Cavallo la sazonaron con ajuste, tarifazos de gas,
electricidad, agua y boletas telefónicas disparadas hasta precios siderales.
Como un par de
incomprendidos, esa maravillosa gestión terminó el 6 de febrero de 1997: 175
días después de haber asumido, en medio de masivos vituperios que no pudieron
ser sofocados en el Legislativo ecuatoriano. Pero como un boomerang hacia sus
sucesores, la dolarización recién pudo hacerse en 1999 cuando el sucre se había
depreciado hasta 25.000 unidades por dólar, la inflación volaba por las nubes,
se confiscaron depósitos bancarios a la clase media (corralito) y los
ciudadanos huían hacia otras naciones.
Quimera
ecuatoriana
En la antesala
electoral ecuatoriana, los consultores cercanos a Domingo Cavallo, al menemismo
y al macrismo, instruyen en cuanto a tal proyecto de país. “DOLARIZAR es facilicimo
(SIC). Los dólares sobran. Los tiene todos el sector privado. En gran parte
escondidos y otra en los bancos”, pontificó este fin de semana Carlos
Rodríguez, asesor económico de La Libertad Avanza.
Luego de una
sesión por Zoom con técnicos del FMI, el docente de la UCEMA simplificó que con
“un par de decretos y desregulaciones y pueden empezar a circular libremente
los que son blancos”. En tanto, los que están en negro requerirían de “una Ley
de Perdón Popular de Mercado y pueden circular unos 200 mil millones que están
en el colchón”, publicó este sábado en la red social X. Tal vez, sin reparar
que si los dólares están y en poder de quiénes, tranquilamente se podría convertir
esa Ley de Perdón Popular en una de Contribución patriótica.
En la visión de
Rodríguez, “el gran problema no es DOLARIZAR, es DESPESIFICAR. Al cambio de hoy
hay unos 40 mil millones de dólares equivalentes en pesos que nadie quiere y son la causa de
la inflación crónica que vivimos. Son pasivos del BCRA mayormente respaldados
por las famosas Leliqs que no valen NADA. Hay que rescatar esos pesos y el
gobierno no tiene NADA de valor para dar a cambio”, señaló. Según el especialista
del mileidismo, el problema se resume en que “no es DOLARIZAR sino DESPESIFICAR”.
Lo problemático
fue a la hora de las consultas en esta red social, la ex Twitter. Su colega Diego
Graziano le planteó que “Si el 90% de los dolares informales está en manos del
15% de la población. Como haces para que todos ellos traigan sus dólares del
exterior para canjearlo por los pesos”?
En la impresión
de Rodríguez, “no hace falta. 15 mil ya están. Con que traigan 25 mil más ya
tenemos la misma cantidad de dinero que ahora. Sería un poco más del 10% de lo
que tienen”.
Este
intercambio de conceptos, con vaivenes entre dolarización y despesificación derivó
en algo de impaciencia. Una usuaria, despojada de lenguaje académico lo
interceptó: “Viejo sos pelotudo las 24 horas o te tomas un descanso? Podes
dolarizar solo con Fondos Buitre que nos van a quebrar como país
definitivamente”.
Mientras que
otro, Keco del Poli, ironizó que “mágicamente la gente va a tener confianza y
va a traer los dólares a argentina, esto me suena a la lluvia de inversiones de
Macri, que creía que por ser pro mercado caería maná del cielo”. En tanto, el
usuario Leuhan, retomando la tesitura anterior replicó: “Vos te pensas que la
gente va hacer circular sus ahorros en dólares con ´un par de decretos y
desregulaciones,´(…)?
A su turno, el
usuario Enzo Sebastián siguió en esta línea, al ironizar: “Es re fácil, sueltan
el dólar, se dispara entre 2000 y 5000, cuando se acomode en las nubes ,nos van
a dejar con un salario de 25/30 dólares mensuales”. Reflejos de la Argentina
propuesta por la archi ortodoxia. Banana en el aire.
(*) El Banano
en el Ecuador: transnacionalización, modernización y subdesarrollo. Carlos
Larrea, Malva Espinosa y Paola Sylva Charvet. FLACSO, 1987.
Créditos
fotográficos: “Bananas: how the United Fruit shapped the world”, Peter Chapman.
FLACSO.
NdR, 19 de
agosto de 2023.